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Miércoles , 18.07.2018 / 15:38 Hoy

Con singular alegría

Testimonio de la ineficacia

Gilda Montaño

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Que repulsivo suceso. Pobre director del ISSSTE. Él mismo se enfrentó a la barbaridad de un desastroso y mal manejado por años del instituto, al que es bien difícil poner orden. Las noticias en donde se ve que ingresa moribundo al "Hospital 20 de noviembre" -en una camilla inservible-, en donde un enfermero le estaba dando masaje al corazón, y que al salírsele una rueda, decidió arreglarla en lugar de seguir apoyándolo... fue patético. Esos segundos bastaron para que muriera. Y ¿quién ha hecho algo al respecto? ¿Ya se le levantaron cargos por homicidio imprudencial o estúpido?

Yo que estuve por años inscrita en éste y jamás iría a recuperarme de ninguna enfermedad a ninguno de sus hospitales: no quiero morirme. Dios me libre. Vamos, después de 20 años de trabajar en dependencias federales, no estoy en los registros del mismo porque algún día el edificio que los albergaba se cayó y se destruyeron todos los documentos.

Recuerdo que hace muchos años mi anciana abuela ingresó en el entonces nuevo "Hospital 20 de Noviembre". Yo estaba muy joven. No le hacían caso, no la querían recibir y no la estaban medicando. Ella, una mujer jubilada con 30 años de servicio como maestra de primaria. Entonces fui enojada a ver al director del lugar. Me acompañó mi querido amigo Alberto Mayoral Calles. El director se movilizó y pudo ayudarla. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando al día siguiente encontré a mi pobre anciana abuela, con un camisón todo raído y en una cama toda "puerca", con la ventana abierta ¡y en invierno! Fue patético. Por supuesto a los tres días y tras una pulmonía, ella murió. Y yo jamás volví a creer en ese instituto, ni en alguien que allí adentro trabajara.

Y como cada quien habla de la feria según le va en ella, para mí todos esos actos han sido testimonio permanente de la ineficacia, ineficiencia, podredumbre, insensatez, mal manejo y tragedia en la que vive el ISSSTE. Por supuesto que habrá alguno que otro buen servidor público metido allá adentro.

Pobre Sebastián Lerdo de Tejada, quien trató de transformar a esta institución. Hombre íntegro que fue servidor público ejemplar. Pero más pobre de José Reyes Baeza que se sacó la rifa del tigre. Veremos de qué lado masca más la iguana.

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