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Sobre héroes y hazañas

Una de Luis Eduardo Aute

Gilberto Prado Galán

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Mi entrañable amigo Miguel Teja suele decir –y creo que lleva razón- que el más grande canta-autor de la trova en español es Luis Eduardo Aute. 

El compositor nació en Manila pero alguna vez me confesó que no había regresado jamás al sitio de su alumbramiento. 

En alguna ocasión, en la calle Jorge Juan, en Madrid, Aute me regaló No hay quinto aniMaLo, un ejemplar insustituible porque se trata del libro piloto, esto es, del libro donde el autor de “Sin tu latido” emprende las enmiendas en los tres sentidos que nos enseñó RolandBarthes: adjunciones, supresiones o elipsis y permutaciones o cambios: son los tres caminos para mejorar un texto. 

 
En el de marras publicado por Siruela encontramos, por ejemplo, esta perla: “Le dijo el Rey Midas a Cristo”: teoría del origen de la teoría de la gallina de los huevos de oro…, o no es oro todo lo que reluce”. Y una más intitulada “Postumidad”: 

“No hay otra…/para ser inmortal,/hay que morirse/un poco antes”. Y su versión corregida: “No hay otra…/para ser inmortal,/hay que morirse/bastante antes”. Yo no sé por qué razón hubo resonancia afectiva con el maestro español desde el minuto uno del primer tiempo: “Los amigos no se hacen, se reconocen”, dijo Vinicio de Morais. 

 
En el pórtico del libro leo ahora, muy emocionado, estas palabras: “Para mi hermano en juegos y otros juegos literarios, mi afecto incondicional con este animal pleno de los mejores ánimos, un abracadabrazo: Aute, 2013”. 

Que Dios lo guarde siempre.

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