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Domingo , 21.10.2018 / 01:37 Hoy

Sobre héroes y hazañas

Un regreso impredecible

Gilberto Prado Galán

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Uno de los regresos más inexplicables e impredecibles de los últimos años en el boxeo mexicano fue el que protagonizó José Luis Ramírez, gladiador sonorense, contra Edwin el Chapo Rosario. En los primeros dos asaltos Ramírez, injustamente ignorado hoy, fue barrido del cuadrilátero por el natural de Puerto Rico.

El contendiente azteca salió en el tercer capítulo con la convicción férrea de ganar la pelea, esto es, de contragolpear a su contrincante hasta vencerlo. El regreso fue, de verdad, impresionante: Ramírez lanzaba tandas de aguijonazos con ambos puños y logró menguar primero a su oponente y, al final, le atizó una paliza memorable.

Tanto así que el hoy extinto Rosario dio la espalda para recibir en la nuca y en plena parte dorsal del encéfalo los últimos madrazos. Una pelea incombustible, memorable. Y aquí me detengo.

Hoy el huatabampense José Luis Ramírez (un hombre que ganó 93 batallas y sólo sucumbió frente a pugilistas como Argüello, Olivares, Mancini, Camacho o Chávez), se busca o gana la vida recolectando latas de aluminio en las madrugadas, trepado en su bicicleta.

Entre los golpes aleves de su trayectoria señalamos la súbita muerte de su amigo y manager Ramón “Zurdo” Félix, ahogado en el mediterráneo francés. José Luis Ramírez fue un gran boxeador y es un claro ejemplo de lealtad y camaradería. Que Dios lo cuide en su natal Huatabampo. 


Y también, como siempre, ¡qué Dios reparta suerte! 



gilpradogalan@gmail.com

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