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Viernes , 22.06.2018 / 07:12 Hoy

Sobre héroes y hazañas

Los goznes de los brazos

Gilberto Prado Galán

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Las bisagras o goznes de los brazos son los codos. La superstición recomienda no ponerlos, mientras comemos, sobre la mesa. Quizá porque comer es un acto generoso enemistado, según parece, con la tacañería con la que solemos identificar a los codos.

En español hay varias maneras de decir tacaño: desde el eufemismo “cuidadoso con el dinero” hasta el arco sinónimo que comprende pichicato, amarrete, rácano, macana, marro o cuentachiles, pero quizá ningún vocablo más certero, para referirse a los huérfanos de munificencia, que codo. Se dice codo por contraste con la largueza que entraña la palabra mano.

Largueza evidente en expresiones tales como “dar a manos llenas” y en palabras como “manirroto”. Los extremos son condenados por Dante: gastalones y avaros (Círculo IV, Canto VII del Infierno). Es manifiesta la imposibilidad de tocar, con la mano del mismo lado, el correspondiente codo.

El diccionario avisa que la parte hundida del brazo opuesta al codo se llama sangradura. La comprensión del codo como la parte más dura de las extremidades superiores contrasta, en efecto, con la prodigalidad de la mano que se ablanda.

El acto de dar, cuya forma operativa y eficiente radica en las manos, es un imperativo de la voluntad que se origina en la conciencia. En la otra orilla, el acto de no querer dar es un imperativo de la voluntad que se origina en la conciencia y cuya forma no son los codos, sino la sequía de las manos.

Aquí cobra singular relieve la expresión “con las manos vacías”. Ahora podemos decir que de manera hiperbólica “quedarse con las manos vacías” es lo mismo que “quedarse al nivel de los codos”.

Los codos han sufrido, por su problemática relación con las manos, este subrayado desprecio. Es cierto: al cruzar los brazos las manos pueden acariciar los codos en un acto de bochornosa benevolencia. Acaso por la misma razón, convencidos de su despectiva presencia en el cuerpo humano, ellos han decidido sólo entrar en acción con trampas en deportes, zipizapes, zacapelas y broncas espontáneas.


gilpradogalan@gmail.com

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