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Miércoles , 21.11.2018 / 14:51 Hoy

Sobre héroes y hazañas

Los dobletes lingüísticos

Gilberto Prado Galán

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Leí por primera vez la expresión dobletes lingüísticos en el libro central Los 1001 años de la lengua española de Antonio Alatorre. 


Se trata ni más ni menos que de simples variantes ortográficas, esto es, palabras que significan lo mismo pero que tienen alguna diferencia. en su escritura. Por ejemplo: quizá o quizás. 

 
Por ejemplo: disparejo y desparejo (voz preferida por Borges). Por ejemplo las modificaciones con hache o sin ella de exágono, exaedro o exagonal. Por ejemplo en el célebre soneto de Francisco de Quevedo (“Amor constante más allá de la muerte”): “medulas, que han gloriosamente ardido”. 


Nosotros preferimos médulas. Y aquí recuerdo la deliciosa paráfrasis de Vicente Quirarte: “Amor constante más allá de Insurgentes”. Por ejemplo: omóplato y omoplato. Las variantes ortográficas son válidas, pero no confundir con voces de escritura similar y significado desigual, desparejo.

Por ejemplo: sobre todo y sobretodo. Y lo mismo decimos acerca de sobremanera. No debe anteponerse jamás el de: de sobremanera.

No debe confundirse tampoco develar (“descorrer el velo”) con debelar (“vencer y sojuzgar al enemigo”): bella errata que alienta un poema de Jorge Luis Borges (“Al iniciar el estudio de la gramática anglosajona”): “El sábado leímos que Julio César/fue el primero que vino de Romeburh para develar a Bretaña”. 

Mis alumnos del curso que imparto en San Angelín la descubrieron: donde dice develar debe decir debelar.

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