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Miércoles , 12.12.2018 / 14:18 Hoy

Sobre héroes y hazañas

Intimidad del secreto

Gilberto Prado Galán

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Recomiendo fervorosamente un soneto del poeta gastrónomo Baltasar del Alcázar cuyo verso inicial es: “Yo acuerdo revelaros un secreto”.

El soneto discurre con el amago de la revelación del secreto a Inés, la bella enemiga del sevillano. No diré aquí si la revelación se produce, pero sí diré que la voz secreto proviene del latín secretum, que significa separado o aislado.

Existe incluso el verbo secretear como sinónimo de cuchichear, hablar en voz baja o, también, “comunicarse cosas en secreto una persona a otra innecesariamente o haciendo ostentación de ello” (María Moliner). Hay una famosa adivinanza acerca del tema: “Suficiente para uno, demasiado para dos y nada para tres. ¿Qué es?” El secreto.

¿Por qué? Porque la sabiduría añeja recomienda no contarlo o sólo contarlo a una sola persona más; si el secreto se cuenta a más de dos deja de serlo, se propaga la información y, por decirlo de algún modo, quebranta el hermetismo, el carácter críptico. De aquí surge la célebre expresión que bordea el territorio del oxímoron: “secreto a voces”.

Por ello, la recomendación de que no se propale está cifrada en la fórmula preventiva: “guárdame el secreto”.

En el diccionario de Sebastián de Covarrubias y Orozco, del cual me sirvo, despunta una anécdota atribuida a Sócrates sobre lo callado o encubierto:

“En fin, lo que se calla se puede decir, mas lo que una vez se dice no se puede callar, porque lo que dijiste a uno, haz cuenta, que se lo dijiste al pregonero, pues hiciste ajeno lo que era sólo tuyo”.


gilpradogalan@gmail.com

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