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Lunes , 22.10.2018 / 04:21 Hoy

Uno hasta el fondo

Tramas rusas

Gil Gamés

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Gil cerraba la puerta de la semana convertido en jirones. Caminó sobre la duela de cedro blanco y meditó: se avecina el mundial ruso de futbol. Buscó en sus libreros algunas historias. Gamés arroja en esta página del directorio algunas tramas rusas. Pase usted.

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El escritor Borís Leonídovich Pasternak obtuvo el Premio Nobel en 1958. Fue un escándalo, una tormenta, todos los medios del Estado de la URSS se opusieron al galardón y Pasternak tuvo que rechazarlo. Al mismo tiempo, su novela Doctor Zhivago, que se había convertido en un éxito internacional, provocó que fuera expulsado de la Unión de Escritores y privado de los dineros que recibía. Amigo de Marina Tsvietaieva, Anna Ajmátova y Ossip Mandelstam, Pasternak sufrió como ellos la persecución estalinista. El cáncer lo encontró en esas condiciones mientras vivía en Peredélkino. Murió en 1960. La Unión de Escritores lo admitió en 1987 y hasta entonces hubo ediciones oficiales de Doctor Zhivago.

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¿Sabe usted quién fue Sabina Spielrein? Un personaje central en la historia del psicoanálisis. Nació en Rostov, Rusia, en 1885, hija de padres judíos, una salvaje depresión y sus padres la llevaron a Zúrich para que la tratara un médico famoso: Carl Gustav Jung. Hay un muy buen libro que narra esta historia, en realidad una novela: La verdadera historia de Sabina Spielrein del escritor noruego Karsten Alnaes publicado por Siruela. Sabina fue paciente del doctor Jung, luego, o al mismo tiempo, su amante y rival de Emma Jung. Ambas, las dos mujeres de Jung, fueron dadas de alta como psicoanalistas y figuraron junto a Freud en la famosa reunión de 1912. Al maestro Jung le gustaba convertir a sus amores en psicoanalistas. La historia de Spielrein es apasionante. Cuando tenía 26 años, Sabina le presentó a Freud en una de las reuniones de los viernes en casa del doctor de Viena su tesis sobre el instinto destructor de los seres humanos. Freud rechaza su teoría, pero más tarde la utilizará para exponer su idea del instinto de muerte. Cuando terminó su relación con Jung, Sabina Spilrein regresó a Moscú y ejerció con éxito su profesión de psicoanalista. Pero algo parecido a su destino estaba marcado. Los estalinistas le prohibieron el psicoanálisis y cualquier cosa parecida a su tratamiento. Entonces volvió con su familia a su ciudad natal, Rostov del Don, donde fue fusilada por los nazis en 1942.

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La historia de Ossip Mandelstam es una de las más terribles del estalinismo. Mandestalm formaba parte del grupo poético acmeísta, una derivación del simbolismo ruso. Uno de los críticos literarios más importantes de Rusia, Mandelstam era apolítico y su poesía aspiraba al refinamiento de la alta cultura. La literatura soviética oficial lo desconoció por su falta de compromiso y su poesía dejó de publicarse en 1928, cuando él tenía 37 años. En 1934 fue arrestado por escribir y leer en un círculo de amigos un epigrama contra Stalin, a quien llamó el Montañés del Kremlin. Vale la pena que lo lea en la versión del escritor José Manuel Prieto:

Epígrama contra Stalin

Vivimos sin sentir el país a nuestros pies,

nuestras palabras no se escuchan a diez pasos.

La más breve de las pláticas

gravita, quejosa, al montañés del Kremlin.

Sus dedos gruesos como gusanos, grasientos,

y sus palabras como pesados martillos, certeras.

Sus bigotes de cucaracha parecen reír

y relumbran las cañas de sus botas.

Entre una chusma de caciques de cuello extrafino

él juega con los favores de estas cuasipersonas.

Uno silba, otro maúlla, aquel gime, el otro llora;

sólo él campea tonante y los tutea.

Como herraduras forja un decreto tras otro:

A uno al bajo vientre, al otro en la frente, al tercero [en la ceja, 
al cuarto en el ojo.

Toda ejecución es para él un festejo

que alegra su amplio pecho de oseta.Mandelstam había firmado su sentencia de muerte. Salió de la cárcel y regresó a ella un año después. El régimen había destruido una de las voces poéticas más importantes de Rusia y a un conocedor imbatible de la tradición literaria de su país. No se sabe nada de su muerte, pero podría haber ocurrido en un campo de tránsito, cerca Vladivostok. La poesía de Mandelstam fue conservada por Nadiesha, su mujer, a su vez autora de un gran libro de poesía: Contra toda esperanza. La Poesía de Mandelstam ha sido publicada en español por editorial Vaso Roto.

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Esta historia que tiene como personaje a Dostoievski y ocurrió así: en el año de 1849 un grupo de escritores se reunía en San Petersburgo alrededor de la figura del escritor Petrashevski, simpatizante de las ideas del socialista utópico Charles Fourier. Los asistentes a esas reuniones se oponían a la autocracia zarista. El Zar Nicolás I prohibió el círculo y mandó arrestar a sus miembros. Dostoievski le escribió una carta a su hermano el 22 de diciembre de 1849: “Hermano, querido amigo mío: “¡Todo está decidido! Me han condenado a cuatro años de trabajos forzados en una fortaleza (parece que en la de Oremburgo) y después me harán soldado raso. Hoy, 22 de diciembre nos llevaron a la plaza Semiónovskaya. Ahí nos leyeron la sentencia de muerte, nos permitieron besar la cruz, rompieron sus espadas sobre nuestras cabezas y nos pusieron las camisas blancas para recibir a la muerte. Después amarraron a los primeros al poste para llevar a cabo la ejecución. Yo era el sexto y nos llamaban de tres en tres, por lo tanto estaba en el segundo grupo y no me quedaba más de un minuto de vida. Me acordé de ti, hermano, de todos lo tuyos; en ese último minuto tú, únicamente tú estabas en mi mente, sólo entonces me di cuenta de cuánto te quiero, querido hermano. En eso se oyó el toque de retirada. Los que estaban amarrados al poste fueron devueltos al lugar y nos leyeron que su Majestad Imperial nos concedía la vida”. Si el zar no les hubiera perdonado la vida a estos escritores, hoy no tendríamos Crimen y castigo, que Dostoievsky empezó en 1865 en San Petersburgo.

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Los viernes, Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras se acerca el camarero con la bandeja que soporta la botella de Glenfiddich, Gamés pondrá a circular las frases del poeta persa Omar Khayyam sobre el mantel tan blanco: Si los amantes del vino y el amor van al infierno, vacío debe estar el paraíso.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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