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Miércoles , 20.06.2018 / 16:33 Hoy

Uno hasta el fondo

Se dieron a la fuga

Gil Gamés

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Gil leyó la noticia con un grano de sal: según Miguel Ángel Yunes, gobernador electo de Veracruz, Javier Duarte ha puesto pies en polvorosa: “La información extraoficial que tengo es que huyó el sábado en un helicóptero que le proporcionó Flavino Ríos. Por eso no se presentó en el programa de televisión. Sabemos que salió de Xalapa, pero no sabemos adónde”. Según Yunes, Duarte se hizo de humo y se esfumó por el rumbo de Puebla: “Si la PGR llama a los pilotos se sabrá en dónde lo dejaron”. Eso que ni qué, lo que sea de cada quien.

Gilga se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: al parecer, huir de la justicia en México es como quitarle la paleta a un niño. Guillermo Padrés también desapareció y se hizo invisible, como si las policías jugaran a la gallinita ciega. Caliente, caliente; frío, frío. Y al abrir los ojos se preguntan: ¿y ora? ¡Córrele güey: ya se nos pelaron!

Ernesto Ruffo pidió al ex gobernador de Sonora Guillermo Padrés que dé la cara y se defienda de las acusaciones en su contra. Gil jura y perjura que Padrés se encuentra en alguna de las propiedades que adquirió en el extranjero con el dinero que se robó. Si Gamés ha entendido algo, cosa improbable, nadie puede vigilar en México a un sospechoso, éste va y viene como Pedro por sus casa, una mañana toma un helicóptero y desintegra su materia, y miren que para que Duarte se desintegre se necesitan dos Einstein. ¿Pasó por aquí Duarte? ¿Duarte? Na. ¿Y Padrés? Na.

Nadie los vio

Ernesto Ruffo dijo con gran profundidad y sentido político lo siguiente: “Desconozco por qué razón no se encuentra y si se le puede catalogar como prófugo, no lo sé; lo que sí sé es que en lo personal yo siempre he enfrentado cualquier denuncia o asunto que ponga en tela de juicio mi hacer”.

Señor Ruffo, usted tiene razón, nadie sabe si a Padrés se le “cataloga como prófugo”. Se sabe, en cambio, que Ruffo brilla por sus luces. Un grito desgarró el silencio del amplísimo estudio: “Ay, mis hijos con un dedo de frente”.

Gil lo leyó en UnoTV: “El gobernador con licencia de Veracruz, Javier Duarte, vendió en 10 dólares una propiedad ubicada en un club campestre en Arizona. De acuerdo con documentos dados a conocer, la casa fue cedida por Duarte a su esposa Karime Macías, para después venderla a su tío, Jorge Ramírez por dicha cantidad en un acuerdo firmado en Santa Fe, Nuevo México”. ¿Cómo lo ven a este representante del nuevo PRI? Por cierto, las donaciones están a la orden del día y nadie le quiere donar nada a Gamés. ¿Algo, gobernadores preciosos, senadores? ¿Nada? Díscolos.

Dylan desaparecido

Bob Dylan no aparece. Los mensajeros de la Academia Sueca lo buscan como sabuesos y él no aparece. Gil ha escrito que concederle el Premio Nobel a Dylan le ha parecido un exceso, como si le dieran a Philip Roth, el gran escritor estadunidense, un Oscar, una estatuilla de la academia porque actúa muy bien su propia vida; o bien; un Grammy a Murakami puesto que una de sus novelas se llama Tokio blues.

Gilga tiene edad para saber que si usted lee las canciones de Dylan, la mayoría de ellas resultará un mazacote. Sí, Gil ya sabe que algunos libros de poemas también son mazacotes, pero esa es otra historia. Imaginen este poema de un posible Nobel mexicano:

Háblenme montes y valles

Grítenme piedras del campo

Cuándo habían visto en la vida

Querer como estoy queriendo

Llorar como estoy llorando

Morir como estoy muriendo

La verdad, Gil sí le daba un Nobel a Cuco Sánchez. Ya en serio: la música popular es una gran cosa, pero ni aunque fueran las letras del Flaco de Oro, esas líneas serían literatura. Total: Dylan anda perdido. Se dice que intenta escribir algo parecido a “Piedra de Sol” para leerlo en la entrega del premio de marras (gran palabra). Ahora mal sin bien: musicalice usted estos versos:

Un sauce de cristal, un chopo de agua, un alto surtidor que el viento arquea, un árbol bien plantado mas danzante un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre: un caminar tranquilo de estrella o primavera sin premura agua que con los párpados cerrados mana toda la noche profecías

(…)

La poesía de Paz no acepta la armónica. Sí: una excepción para esta regla: Serrat musicalizando a Machado y a Hernández. En fon.

Todo es muy raro. Como diría Epícteto: La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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