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Domingo , 16.12.2018 / 15:15 Hoy

Uno hasta el fondo

Río místico

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba (ya empezamos con las jactancias) que el presidente Liópez Obrador siguió el guión que ha repetido desde la campaña y que puso en su libro 2018: la salida. Decadencia y renacimiento de México. Respetó la escaleta. El discurso en el Zócalo, las 100 acciones de su gobierno, forma parte de ese guión.

El Zócalo estaba lleno hasta la bandera y el Presidente le dio vuelo al juego de los símbolos. Recibió el Bastón de Mando de los pueblos originarios en una ceremonia que aterró a Gilga. Se hincó, se paró, lo sahumaron, recibió extraños objetos, los miembros de la delegación de esos pueblos bailaban con frenesí al ritmo de sonidos de instrumentos ancestrales.

Un amigo le dijo a Gamés: al paso que vamos, “La danza del venado” sustituirá al reguetón y pagaremos nuestros impuestos con cacao. Fue una ceremonia de purificación. La verdad sea dicha, si se trataba de purificar hubieran llevado a Bartlett, a Napito, a Korrodi, a la maestra Elba Esther y, por no dejar, al mismísimo Porfirio, que está cerca de decir este aforismo filosófico: qué chavocha la chevecha.

Si no se trata de agua, a Gil le da miedo la palabra purificar: “quitar de una cosa lo malo, lo extraño e inútil para dejarla pura”. La purificación en política ha producido muchos muertos, reprimidos, presos. En la vida, ¿qué es lo puro y qué lo impuro? Y lo que un partido, un grupo, un líder decide que contiene impurezas, ¿es preciso limpiarlo, se trate de etnias, de pensamientos, de formas de entender la realidad?, en fon. Así las cosas (muletilla patrocinada por el no tan olvidable grupo Higa), el Presidente fue purificado por los pueblos originarios.

Discurso

Luego del río místico y los bailables que Gil deplora desde que era niño, el Presidente ofreció un encendido discurso (los discursos que se respeten deben ser encendidos), en realidad una enumeración de 100 acciones de su gobierno. Estas acciones van desde asuntos importantes hasta detalles de oficina: no se comprará equipo de cómputo, se cuidarán los muebles de las oficinas; al Presidente le faltó decir: se les entregarán cinco lápices Eagle B-2 y un sacapuntas por oficina, allá ustedes si los malgastan, no se comprarán más lápices hasta que el Tren Maya entre en funciones; los horribles burócratas podrán gastar veinticinco hojas blancas de papel Bond, James Bond (sí, malísimo). Gil propone: que regrese el papel revolución. En fon.

Gamés oyó esto: “se garantizará el acceso a la salud pública hasta tener un sistema como el de Canadá o el de países nórdicos”. ¡Y con qué ojos, divino tuerto!, o como se diga, lo que Gamés quiere decir es que no sabe de dónde saldrá todo el dinero para los programas prioritarios de la 4T.

El Presidente lo dijo, y se oyó claro y lejos, mju: “Yo ya no me pertenezco, ya soy de ustedes, soy del pueblo de México; sin ustedes, y con todo respeto, hablando en terreno político, los conservadores me avasallarían fácilmente, pero con ustedes me van a hacer lo que el viento a Juárez”. En las aguas del río místico: soy de ustedes, hagan de mí lo que quieran. Mju. Cómo ño.

Avión maldito

Empezaba el sexenio y el gobierno de México anunció que, “en cumplimiento con los compromisos adquiridos por la administración del presidente Andrés Manuel L(i)ópez Obrador” el avión presidencial TP01 José María Morelos y Pavón partirá con destino al Aeropuerto de Logística del Sur de California, en el condado de San Bernardino, Estados Unidos, “para realizar su venta a través de un mecanismo transparente, competitivo y apegado a derecho”. Adiós al avión del diablo, adiós a la aeronave de Satanás.

El Presidente se eligió a sí mismo como un enemigo personal de ese artefacto y dijo que no utilizaría el avión presidencial, que aseguró “no lo tiene ni Obama". En su lugar viajaría en vuelos comerciales, como hizo en campaña y lo hace en estos días presidenciales. Gilga propone que el avión se convierta en una normal rural. Qué, no es chiste.
Gamés siguió la huella de la noticia: el gobierno de México también informó que “la flotilla aérea adscrita al gobierno federal, que consta de 60 aviones y 70 helicópteros, será sometida a un procedimiento similar de acuerdo con la normatividad aplicable”. Gil vendería todo lo que vuele: palomas mensajeras, pajaritos desorientados, aviones de papel. Todo lo que surque los aires no debe pertenecer al gobierno. For sale!

Todo es muy raro, caracho, como diría Voltaire: “Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola”.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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