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Martes , 17.07.2018 / 01:20 Hoy

Uno hasta el fondo

Poesía brasileña

Gil Gamés

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Las Olimpiadas de Brasil 2016 tocan a su fin. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco en busca de unos trozos de poesía brasileña. Buscando aquí y allá encontró una antología de la poesía de Brasil del siglo XX: La esfera del viento, una coedición de Visor y la Universidad Autónoma de Nuevo León, edición bilingüe seleccionada y traducida por José Javier Villarreal. Empieza con Manuel Bandeira nacido en el siglo XIX y termina con Claudia Roquette-Pinto, de los años sesenta. No faltan en estas páginas Haroldo de Campos, Carlos Drummond de Andrade, Vinicius de Moraes, Jorge de Lima. Gamés recoge algunos versos y los arroja a esta página del directorio mientras terminan los Juegos Olímpicos.

***

Carlos Drummond de Andrade
(1902-1987)
Mundo mundo vasto mundo,
Si yo me llamara Raimundo
Sería una rima, no sería una solución.
Mundo mundo vasto mundo,
Más vasto es mi corazón.
Yo no te lo debería decir pero esa luna
Y ese coñac
Lo dejan a uno conmovido como al diablo.

***

Cuadrilla
Juan amaba a Teresa que amaba a Raimundo
que amaba a María que amaba a Joaquín que
amaba a Lili
que no amaba a nadie.
Juan se fue para los Estados Unidos, Teresa a
un convento,
Raimundo murió en un accidente, María se
quedó soltera,
Joaquín se suicidó y Lili se casó con J. Pinto
Fernández
Que no había entrado en esta historia.

***

José Paulo Paes
(1926-1998)
La marcha de las utopías
no era esta la independencia que yo soñaba
no era esta la república que yo soñaba
no era este el socialismo que yo soñaba
no era este el Apocalipsis que yo soñaba

***

Manoel de Barros
(1916)
Primero el niño vio una estrella posada en
Los pétalos de la noche
Y fue a contarlo al grupo.
El grupo dijo que el niño sonseaba.
Luego el niño contó que vio el día detenido
en la cima de una lata
Igual que un pájaro posado sobre una piedra.
Él dijo: daba la impresión que la lata lo
sostenía
El grupo se burló.
Pero el niño comenzó a apretar tornillos en
el viento.
El grupo habló: pero cómo puedes apretar
tornillos en el viento
Si el viento no tiene armazón.
Pero el niño afirmó que el viento tenía
armazón.
Y surgió apretando tornillos en el viento.

Aporía de la vanguardia
Nada envejece tan aprisa como la novedad.
Sólo lo que ya nació viejo no envejece.

***

Aporía de la vanguardia
Nada envejece tan aprisa como la novedad.
Sólo lo que ya nació viejo no envejece.

***

Claudia de Roquette-Pinto
(1963)
Hombre: modo de abrir
Con los labios y con la lengua
Y cualquier palabra que sirva
para la imagen de quitar la cáscara:
uva redonda,
auto-suficiente,
de pronto inclinándose al
verter su propio jugo
si adecuadamente envuelta
por la boca sabia que adivina (¿conoce?)
la concentración de urgencia y
dulzura
durmiendo, ahora, allí.


***

Haroldo de Campos
(1929-2003)
Teoría y práctica del poema
Fragmento
Pájaros de plata, el Poema
Ilustra la teoría de su vuelo.
Filomela de azul metamorfoseado,
Mesurado geómetra
el Poema se piensa
como un círculo se piensa en su centro
como los rayos del círculo lo piensan punto de cristal en movimiento.

***

Adelia Prado
(1935)
Pelea callejera
Encontré a mi marido a las tres de la tarde
Con una rubia oxigenada.
Tomaban guaraná y reían, los sinvergüenzas.
Los ataqué por la espalda con puñetazos y
palabras
que nunca sospeché conocer.
Volaron tres dientes y grité, los golpeé y
grité,
grité mi bramido, torrente de improperios.
La gente se juntó, el sol se oscureció,
La polvareda se adensó como una cortina.
Él me tomaba de los brazos, las piernas, la
cintura,
sin detenerme, piraña, mal bicho, hembra
ofendida, aullaba.
Grité, grité hasta que el cráter se agotó.
Cuando no pude más me quedé rígida,
Las manos en su garganta, los dos
petrificados,
yo sin tocar el suelo. Cuando abrí los ojos,
las mujeres hacían fila me tocaban
pidiéndome favores.
Desde entonces hago milagros.

***

Roberto Piva
(1937-2010)
el amor tiene esta exigencia:
desea lo imposible
& los cometas del corazón
el arcoíris
es el collar del hechicero
que apaga el día
con la mano derecha
& inaugura la noche
con la mano izquierda.

***

Paulo Leminski
(1944-1988)
la noche —enorme
todo duerme
menos tu nombre

***

En efecto, los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras el mesero se acerca con la charola que sostiene el Glenfiddich, Gamés pondrá a circular la frase de Jean Cocteau por el mantel tan blanco: Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué. M
Gil s'en va

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