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Lunes , 22.10.2018 / 07:51 Hoy

Obras de la casualidad

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Gil no da crédito y cobranza. Quitado de la pena, un fiscal de la Seido entró al elevador de los edificios de Reforma 222. Es dable pensar que mientras veía los números de los pisos por la cuales pasaba la caja metálica se haya preguntado: ¿de dónde conozco yo a este hombre? Y de pronto una corriente eléctrica le recorrió el cuerpo. ¡Bingo! Este es El Higashi, líder del grupo delictivo Los Rojos. Según la Procuraduría General de la República, Jorge Higashi Chávez encabezaba una banda de secuestradores que operaba en Guerrero, Puebla y Ciudad de México. La nota de su periódico Reforma explica que El Higashi vivía en un departamento de Reforma 222, por cierto, enfrente de la PGR. Fuentes cercanas al caso informaron, dice la misma nota de su periódico Reforma, el inmediato cateo del departamento. En el estacionamiento encontraron un BMW con placas de Morelos cuyo modelo 2017 vale 2.7 millones de pesos. En el lugar había también dos camionetas Suburban. El Higashi traía un maletín lleno de billetes.

Gilga no quisiera ponerse tan histérico como la tía Eduviges, pero diantres, de pronto un día te subes a un elevador y sin saberlo compartes el espacio con un peligroso narco, hampón, asesino, secuestrador de una banda desalmada llamada Los Rojos. O bien bebes la copa con amigos verdaderos en conocido restorán y a tu lado se cierra una operación de muchos millones de pesos sucios. Gamés no quisiera alarmarlos, pero hace tiempo están entre nosotros. Y ni modo de preguntar al capitán de meseros si entre sus comensales se encuentra algún narco, un asesino, un torturador. No somos nada. Un grito desgarrador hizo trizas el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos, a la deriva bajo la tempestad de la violencia.

Están aquí

Si alguien duda de la cercanía del crimen organizado, puede recurrir a la frialdad de los números. Según su periódico Reforma, los asesinatos en el Barrio de Tepito aumentaron 70 por ciento. En 2016 ocurrieron 17 crímenes, en 2017 fueron asesinados 29. De estos, 20 murieron a balazos, el resto por asfixia, golpes o armas punzocortantes. Las ejecuciones aumentaron por la disputa entre Roberto Mollado, El Betito, y los integrantes de La Unión. La violencia recrudeció después del asesinato del líder de La Unión, Francisco Javier Hernández Gómez, Pancho Cayagua. En estos días y en esas calles la disputa ocurre entre El Betito, La Unión, El Batlea, El Salchicha con Huevo y Leticia Vargas, La Patrona.

Gil se imagina a un hombre sin alma diciendo al terminar un desayuno suculento acompañado de sus buenos tequilas: desde ahora, ojetes, me van a llamar El Salchicha con Huevo. Puestas así las cosas, Gil ruega a los dioses de la fortuna que nunca se cruce en el camnio de, digamos, El Huevo Pochado, o El Chilaquil Rojo, temible porque te saca el mole en un dos por tres, y ya no se diga La Enfrijolada, una mujer sin compasión que te deja negro a bofetadas.

Ofensa, acoso, infamia

Estaba en pleno el debate que desató el manifiesto que firmaron cien francesas contra el movimiento #MeToo y la visión única e indivisible del acoso del hombre a la mujer cuando Gilga encontró una oquedad. Lo leyó en algún periódico y luego lo reencontró en la canela fina de Rubén Cortés de su periódico La Razón. Un grupo de mujeres seguidoras de Corral llevaba una manta que decía esto: “Las mujeres no necesitamos sexo porque el gobierno nos la mete sin besito y tómala”. Así decía la pancarta, sin comentarios.

El aspirante independiente a la Presidencia Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, dijo así cuando le preguntaron sobre el dinero que gastó para recolectar las firmas que le permitirían estar en la boleta. Óiganlo bien, por piedad: “Mi caballo no me cuesta mucho: come zacate, alfalfa, y aquí hay, y un bulto de alimento por semana. Mi caballo anda conmigo como anda mi vieja y come menos que mi vieja. Entonces sale mucho más barato mi caballo que mi vieja”. ¿Cómo la ven?, dicho esto sin un albur abyecto.

Gil no ha leído a ninguna feminista radical, a un grupo de ellas manifestándose frente a este cavernícola que pretende llegar a la boleta de la elección presidencial. Solo Margarita Zavala ha reaccionado a los dichos de este orangután. Colguémosle algunos rasgos de carácter al Bronco: vil, abyecto, troglodita, granuja. Tal vez Gamés se durmió y no vio el escándalo feminista que provocaron las declaraciones de este barbaján.

Todo es muy raro, caracho, como díria Voltaire: Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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