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Martes , 13.11.2018 / 01:50 Hoy

Uno hasta el fondo

No mamen

Gil Gamés

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Las cosas que se encuentra Gilga en sus periódicos. Gil lo leyó en su periódico Reforma. Karen Harfuch es la aficionada mexicana al futbol apodada Lady no mames. A Gil le simpatizó leer los labios de Karen en la pantalla de la televisión cuando Hirving Lozano anotó el gol con el que México venció a Alemania, un grito, una plegaria, un amuleto: ¡no mames! Resulta que Karen reaccionó así por la situación que vive el país: “O sea, y más con todo lo que pasa en nuestro país, dices gracias, neta, gracias, muchachos”.

Karen viajó a Rusia con su esposo Jorge. Ella, como los 40 mil mexicanos que viajaron a Rusia y compraron boletos para ver algún partido del Mundial, sufren enormidades por la situación que atraviesa el país, por la tremebunda crisis. Solo faltó que Karen dijera: vinimos huyendo de la hambruna mexicana y, por cierto, qué gran gol de Hirving, no mames. Como les iba diciendo, pasamos por momentos aciagos, me sirves otra copa de champaña, amor. Les decía, acá en Rusia no olvidamos la crisis, por cierto prefiero la Roederer a la Henri Abelé. El caviar ruso me recuerda la crisis mexicana y me pongo muy triste. ¿Dónde cenamos mañana? Me gustaría algo nuevo, audaz, muy ruso. ¿Vamos, cariño? ¿O prefieres que llore por la crisis de México?

¿Cómo la ven? Escrito esto sin la menor intención de un albur futbolístico. Gil no quiere pasarse de listo, pero asiste a mesas en la cuales los lamentos se combinan con platillos deliciosos y caros, bebidas deliciosas y caras, comesales delciosos y caros, o como se diga. México está lejos de jauja, pero no está tan cerca del infierno como Karen Harfuch dice. Tan fácil que era decir: me emocioné con el gol de Lozano y grité como una loca. No: pongámosle un toque dramático: la crisis del país me hizo llorar. En fon.

CNTE

Una vez más, los maestros de la CNTE han tomado parte del Centro de la ciudad. La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Liópez y Morena), solo ha faltado que el gobierno le escriture el Centro. Van y vienen como Pedro por su casa, desquician el tránsito, duermen en sus no tan modestas casas de campaña a la mitad de la calle. El curioso que se acerque al campamento verá que no la pasan del todo mal los mentores, sobre todo reposan mientras los niños a los cuales tendrían que dar clases, se quedan en sus casas cultivando el analfabetismo.

Con la novedad de que la CNTE no quiere pagar impuestos y exige un régimen fiscal como a ellos se les dé la gana. Leyó usted bien: los maestros le exigen ahora al SAT que los libere del ISR en los bonos y los aguinaldos integrados a su salario. Gil lo leyó en su periódico Reforma: estas finísimas personas quieren que la ley establezca que los trabajadores de la educación no tienen obligación de presentar declaración del ISR aun cuando el sueldo exceda los 400 mil pesos anuales, consideran este pago “una injusticia para su economía”. Gil quiso arrancarse los pelos y darse manazos en la frente. El texto con su delirante demanda fue presentado (al fin una voz pasiva, ya se extrañaba) durante una de sus protestas en las instalaciones del SAT.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: ¿qué hacer con estos sujetos? ¿Dónde ponerlos? Al menos sabemos dónde los puso Liópez, los colocó en el lugar de los aliados, los seguidores, los que lo apoyará para hacer añicos la reforma educativa. A Gamés se le cuecen las habas por ver lo que ocurrirá cuando los negociadores del presidente Liópez se encuentren con los grupos de choque de sus aliados.

En fon.

Pedazos en Insurgentes

Gil dirá la obviedad de la semana: nunca vio algo parecido a los cuerpos descuartizados y regados en Insurgentes. Los ajustes de cuentas, y la disputa por el control del narcomenudeo que sostienen Roberto Mollado, El Betito, líder de La Unión de Tepito, y Sergio Flores Concha, El Tortas, ha desencadenado una guerra en Ciudad de México. Desde hace tiempo están aquí, a la vuelta de la esquina. No la menor de las dudas de Gilga es esta: ¿los delegados del PRD y de Morena qué hicieron para evitarlo? O antes al contrario, qué hicieron para fomentar esa guerra y participar en el negocio. En fon.

Todo es muy raro, caracho. Como diría Carl Sagan: En algún sitio algo increíble espera ser descubierto.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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