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Viernes , 19.10.2018 / 08:48 Hoy

Uno hasta el fondo

No dejen de venir

Gil Gamés

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Como decía la extinta madre de Gil: ya estamos hasta la coronilla. Todos vienen a Ciudad de México a fastidiarle la vida a los capitalinos. Que un burro en Tejupilco murió, vamos a protestar a la ciudad; que falta agua en Zumpango, a bloquear las calles; que se fue la luz en Chalco, los vecinos indignados hacen una valla en el asfalto para interrumpir la circulación.

Octubre llegaba a la mitad de su vida y cerraba una semana del mes. Miles de campesinos vinieron de todo el país a bloquear el Paseo de la Reforma. Al menos 20 mil inconformes, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad, marcharon del Auditorio Nacional rumbo al Monumento a la Revolución en demanda de recursos para el campo. La nota de su periódico Reforma informa (orma-orma) que los manifestantes exigieron la aprobación de las iniciativas ciudadanas de la ley de aguas y ley de consultas a pueblos indígenas. Oigan esto: “Si no obedecen nuestro llamado propositivo, el próximo año habrá escasez de alimentos por un paro agrario nacional”. Gamés se derrumbó e imaginó un mundo en el cual si uno pide un jitomate, ese jitomate no existe; ¿una cebolla? Olvídenlo, ¿calabacitas tiernas? Ni lo sueñe.

Vengan y vengan

La verdad es que la movilización campesina sí alcanzó dimensiones notables. Seis horas de tractores, campesinos a pie y el centro de la ciudad desquiciado, enloquecido. Ellos expresaron con gran sentido sus demandas y fastidiaron a cientos de miles de personas: ¿cómo se llama eso? Se llama chingadera. Como el campo va mal, que los capitalinos se fastidien. Y si a usted le tocó la mala suerte de circular ese día de los tractores avanzando por Reforma, con la pena, pero se lo ha llevado a usted el carambas. Por cierto, los camiones fueron colocados en los carriles centrales, si usted tenía una cita, todo se volvía una casa de los sustos. Una pregunta: ¿por qué unos campesinos tienen que volver la vida de los capitalinos un infierno? ¿Así se paga? ¿De esta forma la revolución cobra sus víctimas? Con todo respeto, como dice el líder, váyanse literalmente al carajo. Se ven muy bonitos los tractores.

Más vecinos

Los lectores no lo van a creer. Cuarenta vecinos de la colonia del Carmen desquiciaron el tránsito del Circuito Interior y Eje 1 Poniente durante siete horas. Gil se pone de pie y se quita el sombrero: el motivo del bloqueo: la remodelación del antiguo cine Coyoacán. Nooo, gritó Gil, ¿una remodelación de un cine también ocasiona bloqueos? Dios de bondad.

A partir de las 7:30 los vecinos y vecinas de la Asociación para la Defensa del Carmen, de Amigos y Residentes del Centro Histórico de Coyoacán despertaron e impusieron su ley: fastidiar a la gente que iba a trabajar, a ganarse la vida. Al parecer hoy en día ganarse la vida es un pecado. Que vengan los vecinos y protesten por que nadie vende gansitos, sin albur. Oigan esto: “Queremos que nos atienda alguna autoridad del gobierno, el Invea. Quieren abrir una arena para mil personas cerca de una escuela de invidentes”. Caracho, el pobre Gilga ya nada sabe, ni ve, ni oye. De verdad, cuál es el problema de tener un teatro de mil personas en la esquina de Centenario y Viena. Por cierto, antes hubo en ese espacio un cine. O sea, había tránsito, movimiento, gente que iba y venía. Oigan vecinos, no manchen.

Va

¿Qué haremos los capitalinos con las marchas? Al parecer, nada. Si las prohíben se destruye la libertad, si se permiten nos jodimos, como diría el poeta. La verdad es que hay una cultura de la marcha. Ah, ¿no le dieron a mi hijo la inscripción? A la calle, faltaba más. Hubo un tiempo en que las marchas eran una cosa muy seria, no payasadas. De verdad.

El refrán vino en ayuda de Gil: El oro hace soberbios, y la soberbia, necios.

“Gil s’en va”

gil.games@milenio.com

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