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Martes , 19.06.2018 / 11:32 Hoy

Uno hasta el fondo

Los pagarés

Gil Gamés

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Gil recuerda a Carlos Ahumada, aquel empresario mentecato que el PRD le vendió al mundo como un hombre de izquierdas que ayudaría al partido con sus negocios y sus dineros. Ahumada tenía en su poder un pagaré supuestamente firmado por Rosario Robles por la cantidad de 520 millones de pesos. Pausa: ah, l’amour, la pasión, las caricias de seda, los viajes que ilustran, los vinos de equilibrados taninos en el paladar, el perfume de París, las palabras al oído, la respiración agitada en el cuello: ah, je t’aime, moi non plus.

Resulta que el PRD ha sido absuelto y no tendrá que pagarle al empresario los 520 millones más intereses que pretendía cobrar. Gil lo leyó en su periódico El Universal. El Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de la Rioja declaró que el juicio interpuesto contra el PRD era improcedente. El caso lo llevaba el diputado perredista y abogado del partido Waldo Fernández: “De esta forma superamos un juicio que desde el principio estuvo plagado de irregularidades”.

Aquel pagaré fue firmado en el año 2003, cuando la señora Robles compraba publicidad a mansalva en la televisión para promocionar su jefatura de Gobierno y el PRD recibía dinero para sus campañas.

Ahumada se llevó entre las patas de sus caballos a Rosario Robles, ah, l’amour; a Carlos Imaz y su bolsa del súper llena de billetes; a Ramón Sosamontes y su departamento amueblado con los dineros del empresario, en fon, sumió al partido en el fango. Solo René Bejarano, gran señor de Las Ligas, resucitó después de una estancia en la cárcel. Gil nunca entendió, sigue sin entender, por qué un hombre a quien todo México vio llenar un maletín con fajos de billetes pudo regresar al ejercicio político. Sí, Gil entiende que ha escrito una ingenuidad monumental. ¡Albricias! El PRD ya no le debe dinero a Ahumada. El pagaré ha vencido.

A granel

Mientras Gilga escribe estas líneas, el Tribunal del Poder Judicial de la Federación discute la validez o no de la difusión de la imagen del Chico Maravilla, dirigente nacional del PANg (así dice Liópez: son unos tramposos, los del PANg). Tal vez será una de las últimas encomiendas de ese tribunal saliente que será sustituido por unos nuevos magistrados cuyos tiempos en el cargo (así se dice) están muy raros, pero esa es otra historia.

Oigan esto: “Según un documento de El Universal, del 20 de noviembre de 2015 al 17 de marzo de este año, Anaya triplicó los espots de L(i)ópez Obrador al difundir 674 mil 188 promos difundidos en 2 mil 500 estaciones de radio y televisión”. Santos espots, Batman. El Chico Maravilla se sirvió con el cucharón del pozole. Y el ingenuo de Gilga pensando que Ricardo daba la vida por el FIFA 2017. Nada: me preparan por favor unos promos bien hechos porque se emitirán cientos de miles de veces. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin la menor intención de un albur difundido en cientos de miles de hogares mexicanos. Ese pagaré sigue vigente, medita Gilga.

Compra sin pagaré

Liópez ha grabado un video desde Macuspana, Tabasco: “Necesitamos una organización para informar que los comités de Morena están sucediendo, ese medio será Regeneración cada mes distribuyéndose casa por casa para informar. Todavía hay mucho control de los medios de información”. Anjá, mucho control. Cómo ño. ¿Y los espots, apá?

Liópez jura y perjura que la estrategia para ganar los comicios de 2018 incluye ponerle un freno a la compra de votos por parte del PRI, el PAN y el PRD. Es decir: todos compran votos, aquí y allá, miles de votos comprados. Una despensa y tu voto, una gallina y tu voto, luego la foto en el celular y listo, gana, ¿quién gana si todos compraron votos? Muy fácil, el que haya comprado más votos. “Lo que más funciona a la mafia del poder, a los del Prian, es la compra del voto, el tráfico de la pobreza de la gente, son unos malvados porque empobrecen al pueblo, y luego cuando hay elecciones reparten migajas y dádivas, entregan dinero, se valen de la pobreza”.

A Gil se le pusieron los pelos de punta y se fue de espaldas: para Liópez todo es tan fácil, tan sencillo, que Gilga no tiene palabras y está dispuesto a firmar un pagaré a favor del pueblo bueno. ¿Dónde firma?

Ibsen decía: Hay algo de servil, de turbio, en el hogar que se mantiene de préstamos y deudas.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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