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Jueves , 16.08.2018 / 05:56 Hoy

Uno hasta el fondo

Las lavadoras

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, ha dejado a Gil con los ojos de plato. Resulta que hay un indicador bastante objetivo y terrenal para saber si la pobreza ha disminuido: la lavadora de ropa. Este electrodoméstico revela que se tiene agua en casa, electricidad, ingreso y acceso a un crédito. No es que Gamés desconfíe de las mediciones, pero caracho, ¿todo eso puede inferirse de una lavadora puesta en casa? Ya entrados en gastos, la lavadora de ropa también podría revelar el estado de ánimo de la familia, la alimentación, las horas de sueño y, agárrense, la actividad sexual de la pareja, por aquella cosa del chaca-chaca de Ariel, ¿se acuerdan?

Las parejas de las casas donde hay lavadoras, dirán los estudiosos de los niveles de pobreza, mantienen relaciones sexuales más que satisfactorias. Gilga iba a escribir aquí que las familias podrían tener lavadora y nada que meter en ella, pero sería muy incorrecto políticamente hablando, así que mejor no lo escribe, hagan de cuenta que Gil nada más lo pensó y se los transmitió por telepatía.

Dramático

El secretario Meade es un convencido de esta hipótesis: allá en el año 2000, en Chiapas, Guerrero y Oaxaca dos de cada 10 viviendas tenían una lavadora; en estos días, cuatro de cada 10 cuentan con una lavadora. "El avance ha sido dramático", dice Meade. Dramático, quién sabe, secretario, porque esa palabra significa "un hecho infortunado de la vida real capaz de conmover vivamente".

Pero en fon, no nos detengamos en pequeñeces, Meade dice que la pobreza extrema disminuyó, pero la moderada se elevó, "debido al incremento de precios por encima de los ingresos". Correcto, ¿pero adónde van a dar socialmente los pobres moderados cuya situación empeora?, salvo que en un acto de prestidigitación desaparecieran de la faz de la Tierra, Gil supone que serían más pobres, en cuyo caso los pobres extremos no disminuirían, antes al contrario. ¿Lo ven? Un lío.

Los conocedores, los expertos, los que han vivido de cerca distintas sucesiones presidenciales y los que nada saben aseguran que Meade se perfila como candidato del PRI a la Presidencia de la República ante el derrumbe de sus compañeros de gabinete. Siempre queda Osorio Chong, pero al paso que vamos no va a quedar ni la zalea de Osorio. ¿Cómo ven a Gamés en el papel de un columnista de fuste y fusta, de esos que oyen secretos revelados en las mesas de los restoranes y los revientan en su columna a la brevedad? En fon, la lavadora como indicador de la pobreza, ¿y la televisión, el refrigerador, la licuadora, el DVD? ¿Esos no cuentan? ¿Si en lugar de lavadora el pobre tiene tv, son más o menos pobres?

Filantropía

Dejemos de momento la pobreza y observemos un episodio de riqueza y bondad. El primero retrata a un hombre con el corazón en la mano: Moisés Mansur, operador financiero y amigo de Javier Duarte que decidió inmortalizar su testamento imprimiendo el nombre del todavía gobernador de Veracruz como beneficiario de sus bienes. ¿Hay cariño o no hay cariño?

Por cierto, la Procuraduría General de la República investiga a Mansur en torno a la operación de una red financiera en la cual este hombre bueno podría ser uno de los principales prestanombres del señor Duarte. Ah, no hay amistad si uno de los amigos no aparece en el testamento del otro. Esta lección de solidaridad inflamó el alma de Gilga. Qué grandes y buenos amigos Duarte y Mansur. Ya en serio: par de granujas, alarifes, truhanes.

Dejemos la amistad y pasamos al orden de la ley. En San Antonio, Texas, el gobierno de Estados Unidos subastó una de las propiedades que le confiscó al tesorero de Moreira, ex gobernador de Coahuila, el señor Javier Villarreal. La propiedad fue rematada en 6.7 millones de dólares, dos millones menos de su valor real. Como lo leen y lo oyen ustedes. Gil lo leyó en su periódico Reforma. Las propiedades confiscadas al ex tesorero de Moreira han sido valoradas en 37 millones de dólares. Según el ex director del Sistema de Administración Tributaria de Coahuila, el ex tesorero utilizó dinero del erario para adquirir esas propiedades. Javier, ¿cómo vas con las compras? Viento en popa, Humberto, han resultado muy económicas: llevamos gastados nada más 37 millones de dólares. Caracho, Javier, no te olvides de mí en tu testamento.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó: ¿a qué horas, cuándo, en qué momento fatídico se volvió tan fácil saquear los dineros públicos? ¿Todos roban por igual? Unos más y unos menos, pero si Gilga ha entendido algo, cosa improbable, el nuevo PRI lleva la delantera. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin la menor intención de un albur en dólares.

Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), Gil comprendió: la lavadora de ropa mide la pobreza, la de dinero mide la riqueza. Gran conclusión.

La máxima de Balzac se oyó así en el amplísimo estudio: Detrás de toda gran fortuna hay un delito.

Gil s'en va

gil.games@milenio.com

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