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Sábado , 15.12.2018 / 20:29 Hoy

Uno hasta el fondo

Lágrimas, risas y amor

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil repasaba las noticias, los resúmenes, las frases del sexto Informe de gobierno del ex presidente en funciones Enrique Peña Nieto, o como se diga. Gamés no quiere desconocer la emoción, pero diantres, ya teníamos un presidente de lágrimas, Jolopo, mejor conocido como Pepe Pillo, quien pidió perdón a la nación por angas corruptas y mangas ladronas y dejó a México con una mano atrás y otra adelante. Visiblemente emocionado, con la voz entrecortada y los ojos vidriosos, Peña ofreció cifras, datos, logros de seis años. Gilga celebra que los presidentes acostumbren llorar en el atril presidencial. Señor Presidente, hoy toca llorar y conmover a México. Así lo haré, Eduardo, ¿tienes un poco de Vick Vaporub para ponerme en los párpados? No solo eso, señor, hemos traído a un cocodrilo grande. Snif, snif, snif.

También hubo risas, y no pocas. Flanqueado por el tribuno Muñoz y Martí Batres, Peña Nieto aplaudía y reía y se daba de santos, como decía la extinta madre de Gil. Ah, y el gran momento: pido un aplauso para el amor / que a mí ha llegado, mil gracias, por tanto / y tanto amor / vivo enamorado / y me he enamorado / qué feliz estoooy. Los presidentes deberían cantar. En serio.

Gil quisiera declarar que salvo un principio a tambor batiente, el sexenio del presidente Peña le parece malísimo, y con esa verdad se salva, como decía el extinto padre de Gamés. Hoy vinieron papá y mamá de Gilga a esta página del fondo. Por cierto, en los últimos cuatro años, las campañas de difusión relacionadas con los informes de gobierno han tenido un costo de más de mil 851 millones de pesos. ¿Saben para qué le sirvieron al Presidente? Para nada. Cero.

Pecado y penitencia

Gilga lo vio en distintos videos de las redes y las riadas. Los invitados al informe del Presidente llegaban a Palacio Nacional muy elegantes y con paso republicano. Ah, pero en las afueras de Palacio, Fernández Noroña y un grupo de reventadores increpaba a los legisladores. A Porfirio le dijeron de todo, a Martí Batres lo insultaron hasta que se cansaron. ¿La razón? Ninguna. Nomás. Porque Fernández Noroña quería entrar a Palacio y no estaba invitado. El diputado de Morena llevaba micrófono y toda la cosa y vociferaba. Oiga, señor Noroña, ya dijo el presidente electo Liópez que no la haga de tos, pero usted no entiende, de plano.

Oigan, legisladores de Morena, ¿qué van a hacer con este ejemplar? En el zoológico no tenemos lugar. Ah, el pecado y la penitencia y esas cosas. Gilga lo sabe: llevarán esa carga como una cruz. Hazte el desentendido, ahí viene Noroña con su guayabera de colores. Dice que así se visten los hijos de pueblo. La verdad de las casas (muletilla patrocinada finalmente por el Grupo Higa) qué mortificación tener a Noroña como compañero de partido y legislatura. Uta, peor que un borracho de cantina que insulta a los comensales. Batres tratando con él: jiji. Divertido.

La rueda de San Miguel

Gil lo sabe: la prensa ha sido sacudida por fuertes ajustes financieros (no empiecen con la sacudidas, no es chiste), despidos de personal, reducciones en la nómina, colaboradores suspendidos. Los empresarios han reaccionado así al insistente anuncio del presidente electo de que la compra de publicidad de su gobierno a los medios se reducirá drásticamente. “Poquito porque es bendito”, dijo el presidente Liópez. Toca saber quiénes serán los bendecidos. El mensaje es claro y rotundo: si vives del dinero del gobierno, tu proyecto se encuentra en serios problemas; si una parte de tu empresa periodística vive de esos dineros, el gobierno no te va a completar tus faltantes.

Así se perfila esa política pública y así viene la mano. Falta saber a quiénes sí les comprarán publicidad. ¿Por qué a unos sí y a otros no? Ah, la empatía, el apoyo, los correligionarios. ¿A ellos sí? Un gran cambio habría sido este: se terminan para siempre los gastos de publicidad para tirios y troyanos. Efectivamente cambiarían, en medio de un gran pleito con los medios de comunicación, las relaciones entre el poder y la prensa. Jesús Ramírez Cuevas, próximo vocero del Presidente, debe explicar cómo, cuándo, dónde y por qué gastará dinero público para fortalecer a unos medios y debilitar a otros. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur de comunicación social.

Todo es muy raro, caracho, como diría Paul Valéry: Nuestros pensamientos más importantes son los que contradicen nuestros sentimientos.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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