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Uno hasta el fondo

La ilustración derrotada

Gil Gamés

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Gil descorchó una botella de champaña Henri Abelé, ¡plop!, una modesta contribución a la austeridad republicana, sin langosta, eso sí, el crustáceo se encuentra escaso en las tiendas de reconocido prestigio. Si lo sabe Gil que lo sepa el mundo: Gamés no votará en la consulta, inconstitucional, patito, inducida y seguramente cuchareada sobre la construcción del nuevo aeropuerto. Hay al menos una probabilidad alta de que si triunfa (como triunfará), la opción de Santa Lucía, más la utilización de Toluca y la ampliación del aeropuerto Benito Juárez, el nuevo gobierno ponga un pie en el sexenio con una crisis de credibilidad y descalificación en el mundo de las finanzas, pleitos a granel, demandas. Como diría el extinto padre de Gilga: que con su pan se lo coman. Lo malo es que todos comeremos un pedazo de ese pan amargo.

El aeropuerto de Texcoco ha avanzado 31 por ciento de sus obras y se han invertido 100 mil millones de pesos, costo inmediato de las indemnizaciones, a esto deben sumarse miles de millones, más las demandas de las 307 empresas que pedirán una indemnización por la cancelación (ción-ción) de sus contratos. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur aeroportuario. A Gil se le ponen los pelos de punta y punto.

No el menor de los dramas de este gran sainete político, un sainete muy caro, eso sí, es el desprecio por el conocimiento. Aquí todos saben de todo y el pueblo es sabio y decidirá dónde y cómo poner un aeropuerto. La palabra de los expertos cuenta poco, o nada. Cuando los simuladores toman el lugar de los conocedores (ores-ores), la cosa está que arde. Santa Lucía es inviable, dicen los especialistas, y los defensores de esta opción responden que los expertos afirman que Santa Lucía es inviable. Para volverse loco, o loca.

Ciencia neoliberal

Una prueba contundente del desprecio que emana de Morena por el conocimiento y de las escaleras y las salas de abordar donde despacha el Presidente electo: el nombramiento de María Elena Álvarez-Buylla. La señora afirma que el consumo de transgénicos puede causar cáncer y autismo. Gil se preocupó pues ha reconocido en él síntomas autistas: mira fijamente una pared durante mucho tiempo y si lo tocan grita, pero nunca ha ingerido alimentos transgénicos, o los ha ingerido engañado por los neoliberales maléficos.

Pero no nos desviemos, Álvarez-Buylla hizo suyo el “Plan de reestructuración estratégica del Conacyt para adecuarse al Proyecto Alternativo de Nación presentado por Morena”. Álvarez-Buylla considera que existe una concepción neoliberal de la ciencia, aquella que provoca daños ambientales y sociales, y otra ciencia basada en el conocimiento comunitario, inspirado en la agricultura. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco arrastrando los pies como si hubiera cumplido 96 años.

Veamos: una investigación sobre la categorización del lenguaje y su relación con diversas zonas del cerebro, tema central en las investigaciones de nuestro tiempo, ¿es ciencia neoliberal? No debemos saber más de la extraña organización del cerebro humano? Al parecer, la señora Álvarez-Buylla se inclina por investigación comunitaria, cualquier cosa que esto quiera decir. Einstein haciendo trabajo de campo en rancherías. Basta de investigaciones neoliberales como la relatividad y otras zarandajas, los campesinos necesitan ciencia.

Un documento y un reto

A un documento le crecieron las alas y voló. Y se filtró a los medios, como muchos documentos, un oficio en el cual Álvarez-Buylla solicitó al actual director Cabrero Mendoza suspender “toda convocatoria dentro del Conacyt que pueda afectar y comprometer recursos presupuestales para ejercicio de 2019 y subsecuentes, y que haya sido emitida después del 31 de julio.” Escándalo. Y la señora dijo que no firmó el oficio que sí firmó y en fon.

En el foro “Conacyt: retos y perspectivas”, Álvarez-Buylla presentó su plan de trabajo para resolver los problemas urgentes del país como recatar la soberanía alimentaria y energética, acceso universal al agua, atención a la salud, cuidado de los recursos naturales y evitar la violencia estructural generada por las desigualdades.

Nadie le explicó a la señora Álvarez-Buylla que fue nombrada directora del Conacyt, y no secretaria de Desarrollo Social, Salud y en fon. A esto se refería Gilga al afirmar que el desprecio al conocimiento campea (gran palabra) en las filas de Morena y en la decisiones del Presidente electo.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: para Kant la ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad, de la cual él mismo es culpable. ¿Y cuál es la minoría de edad? No atrevernos a pensar por nuestra cuenta: no tener el valor de usar el entendimiento sin estar sometido a otro.

Todo es muy raro, caracho. Como diría Kant: “Atrévete a saber”.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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