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La dimensión desconocida

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se antologó en un saco de muchos salarios mínimos para combatir el frío. Cubierto por finas lanillas importadas, Gil leía sus periódicos. El caso de Marco Antonio Sánchez perturba a Gilga. El joven no recuerda cuándo lo detuvieron los policías, el tiempo que estuvo perdido, nada, una bruma ocupa su mente. La mamá, Edith Flores, está muy preocupada porque cuando habla con su hijo él pasa de un tema a otro, primero con palabras cariñosas, después con palabras agresivas: “El que se mete ahí no sale”, “si te someten no te dejan ir”.

Gamés declara en esta página del directorio que muchas veces, como el joven Sánchez, dice palabras cariñosas y luego palabras ofensivas, por lo demás sí, en efecto: “Si te someten, no te dejan ir”. Eso que ni qué. No critiquen a Gil por meterse en camisa de fuerza, o como se diga. Ahora mal sin bien, oigan lo que dice la madre de Marco: “Desconozco a mi hijo. Lo veo con el cuerpo de Marco, pero actitud de demonio”.

Aigoeei. No espanten. Mientras se aclara el asunto del diablo, convendría saber qué ocurrió en esos días en los cuales Marco Antonio desapareció y, también, si este joven ya tenía problemas mentales antes de la detención. Por otro lado, los policías huyeron, otros policías los siguieron y se adentraron en el estado de Guerrero, en algún lugar las autodefensas los detuvieron. ¿Todos estamos locos? ¿Qué nos está pasando? Sí, estamos locos y nos pasa todo, no somos capaces de resolver el caso más o menos sencillo de un joven detenido ante los ojos de medio México. Gilga está convencido de que los productores del viejo programa La dimensión desconocida habrían comprado esta historia para uno de sus capítulos.

Muchos fiscales carnales

Los candidatos que eran precandidatos entrarán en una apacible zona gris llamada intercampaña. En ella no podrán hacer campaña (aña-aña-aña) ni concentraciones ni spots. ¡Bravo Vivaa! Un merecido descanso. Veremos si respetan la ley. Por cierto, El Joven Maravilla Anaya le dio un tremendo varapalo a Liópez por proponer ternas para fiscalías: “Hay dos enormes torpezas: la primera es no entender el procedimiento, no entender que a quien corresponde hacer la convocatoria y el listado de los 10 candidatos es al Senado, no a un candidato”. En honor a la verdad (muletilla patrocinada por Morena), Anaya tiene razón: “Por si no se ha enterado, ya no le corresponde al Presidente de la República iniciar el procedimiento proponiendo ternas. Es facultad del Senado emitir una convocatoria y hacer una lista de 10 candidatos para la fiscalía general”.

Ahora mal sin bien: ¿y si Liópez supiera todo esto? ¿Y si le valiera madres? ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin un albur fiscal. Imaginen esto: te invito a un amor fiscal, se trata de sentencias, mucho papeleo, confianza y quizá un amparo. El amor fiscal, la gran cosa. ¿Ustedes han tenido un amor fiscal? Favor de comunicárselo a Gilga.

Embestida

La embestida tiene nombre de travesti. ¿No va a venir al Embestida? Resulta que Liópez enojóse y rompió lanzas contra uno de los representantes de la mafia del poder: Claudio X. González. De que ya empezó la guerra sucia, de que arman una confabulación para acusar a Liópez de recibir dinero de Venezuela y Rusia. “Los integrantes de la mafia en el poder están al borde del nerviosismo extremo”. Oh caracho, primero perdonamos a Carlos Salinas, representante primero de esa mafia que Liópez ha puesto hasta la fatiga en el espacio público. Señor Claudio X. González, felicidades, usted es el último tremendo representante de la mafia del poder, por encima de Salinas. Liópezsovich perdona a los hombres y mujeres de buena voluntad, lo suyo no es la venganza, o como se diga: “Sé por ejemplo que ya están visitando los integrantes de la mafia del poder, algunos de ellos a Peña, a los Pinos, apurándolo para que se aplique a fondo y nos robe la elección presidencial”. Beautiful. La naturaleza impone su fibra última. No hay instituciones electorales, no hay tribunales que califiquen la elección, no hay un millón de ciudadanos encargándose de la elección, nada existe más que una mafia del poder robándose ante los ojos idiotas de la sociedad la elección. Liópez desbarra, y todavía no empiezan las campañas. Por cierto, todos ustedes tienen que ver más bax.

Todo es muy raro, caracho. Como diría Jean Cocteau: Dios no habría alcanzado nunca al gran público sin ayuda del diablo.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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