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Domingo , 09.12.2018 / 22:40 Hoy

Uno hasta el fondo

Exploración de la verdad

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en la verdad. De entre todo lo que ha dicho el Presidente sin pausa, Gamés pondría en primer lugar las declaraciones sobre la verdad. Liópez Obrador había firmado el decreto para la creación de una comisión de la verdad que investigará la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

A la ceremonia acudieron los padres de los estudiantes y a ellos les ofreció la verdad: “en este nuevo gobierno debe reinar la verdad ante todo; la verdad, que es revolucionaria, que es cristiana. La mentira es reaccionaria, es del demonio”. Aigoeei. Empachado de tanta verdad, Gilga perdió el equilibrio y sufrió un dolor de cabeza. Cruz, cruz, que se vaya el diablo y que venga Jesús. No por nada, André Maurois escribía que “solo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa”.

El uso de estas palabrotas ponen muy nervioso a Gil y suda frío: revolucionario, cristiano, reaccionario, demonio. Gamés podría agregar: héroes, sacrificio, traición, condena. Gilga hizo una pausa: las palabras tienen significados, al utilizarlas las cargamos de esos significados. En fon, sigamos.

Dicen los que saben que el Presidente sabe dirigirse a distintos públicos, decirles lo que ellos quieren oír. Debe ser cierto, pero rayos, será imposible no contradecirse, lo que dijo en un salón con un público, lo negará en el siguiente estrado. Y si no, al menos será un Presidente impredecible. Alejandro Encinas coordina la comisión desde su cargo como subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación. ¿Y si Gil creara una comisión de la mentira?¿Cómo sería?

La búsqueda

A Gamés le parece bien que creen comisiones, pero lo que le parece una crueldad es renovar la esperanza de los padres y las madres de encontrar a sus hijos. En el Antiguo Salón de la Tesorería, el Presidente dijo: “Tengan confianza. No le debo nada a ningún grupo de interés. Solo tengo un amo, que es el pueblo”. Gilga caminó sobre la duela de cedro blanco, llegó a un armario, lo abrió e invitó a salir a Umberto Eco.

Umberto, ¿cómo te va por allá? Bien, Gilga, algo solo a veces. Querido Umberto, ¿podrías decirle al Presidente de México algunas palabras sobre “el Pueblo”? Con gusto, Gilga: “apelar al pueblo significa construir una ficción: teniendo en cuenta que el pueblo como tal no existe, el populista es aquel que crea una imagen virtual del pueblo”. Y Umberto siguió: “De este modo, el populista identifica sus proyectos con la voluntad del pueblo y luego, si tiene éxito (y muchas veces lo tiene), transforma en ese pueblo que ha inventado a la mayoría de los ciudadanos, fascinado por una imagen virtual con la que acaba identificándose”. Gamés le agradeció a Eco: Gracias, Umberto, ya puedes regresar al más allá. Umberto abrió el armario y desapareció.

Médicos cubanos

Al parecer hay una sobreoferta de médicos cubanos. La noticia proviene de medios cubanos y brasileños. Gil lo leyó en su periódico Reforma. Durante los meses de transición, el equipo del Presidente electo negoció con las autoridades de Cuba para recibir hasta 3 mil médicos, “una adaptación del programa ‘Mas médicos’ que se llevó a cabo en Brasil, según información de Cubanet y Estadao”.

La negociación habría sido encabezada por Lázaro Cárdenas Batel, quien cuenta con sólidos vínculos en Cuba. El Presidente contaría así con médicos para algunas zonas de México. Gamés se enteró de esta locura: Cuba gana dinero con estos programas itinerantes. Los médicos solo cobran 20 por ciento de lo que los países le pagan al gobierno de Cuba. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur explotador. Usted se va a trabajar a un pueblo perdido del sureste de México y a cambio le damos unos pesos. Se ha puesto de moda pagar nada, unas monedas, por trabajos especializados, difíciles. Contrataremos a médicos cubanos mal pagados, ahora explotados por la 4T. ¿No deberíamos pagar lo justo por un trabajo serio que se propone curar a los pacientes?

Todo es muy raro, caracho, como diría Pessoa: La verdad es un error de perspectiva.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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