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Viernes , 14.12.2018 / 06:42 Hoy

Uno hasta el fondo

En verdad os digo

Gil Gamés

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Gil buscó y rebuscó en los rincones de las redes y encontró lo que buscaba, la respuesta de Liópez a Monreal, un tanto elíptica si usted quiere, pero respuesta al fin: “Hay quienes ocupan cargos y se echan a perder. Dicen que cuando no se tienen principios, el poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos. Hay quienes se suben a un ladrillo, se marean, bueno, se echan a perder y ya no quieren ni saber de nosotros. Hay casos en donde el movimiento ha apoyado para que lleguen a gobernadores y antes de que cante el gallo ya nos están traicionando”. Eso ya calienta, Ricardo.

Gil no puede evitar la tentación de pensar que la referencia de Liópez es bíblica, y si así fuera, entonces él sería Jesús hablándole a Pedro: “En verdad os digo que esta noche antes de que cante el gallo me negarás tres veces”. Ah, qué Liópez tan atrabancado. Y Monreal sería un acongojado Pedro que cuando el gallo canta derrama lágrimas de remordimiento. Y luego no quieren que Gil y una legión digan que Liópez se siente el Mesías. Total: que el gallo cantó, que Monreal ha negado a Liópez y que le abrirá un boquete de buen tamaño a Morena.

Inspirado en un tuit de Julio Patán, Gamés oyó voces, más precisamente a la voz bíblica del Azteca, Melquiades Sánchez Orozco: “Cambio en el equipo de Morena: sale con el número 9 Ricardo Monreal; entra, con el número 0, René Bejarano”.

Sin chantajes

Mientras tanto y tante, Claudia Sheinbaum envió un mensaje por la vía rápida de las redes sociales en el cual se dirigió a Ricardo Monreal y le dijo que “hay que saber perder, sin chantajes”. Ah, las vidas que da la vuelta, caracho, una fiel seguidora del peor perdedor de los perdedores, Liópez, el más chantajista de los chantajistas, Liópez, el que solo acepta los resultados de las encuestas cuando le favorecen, le pide a un compañero inconforme que no recurra al chantaje. Señora Sheinbaum, ¿no hay algo raro en todo esto? Su jefe ha enseñado que los resultados deben impugnarse siempre, si no se gana. Monreal tiene dudas acerca de la transparencia de la encuesta, eso lo hace un chantajista, ¿no puede mostrar su inconformidad? Mecachis en 20! Como decía el extinto padre de Gil.

Oquedades

Los socavones se han puesto de moda. En el centro de la ciudad, en la calle de Humboldt, a unas cuadras de la Alameda, un hoyazo. Regresemos al origen: “Era nuestra herencia una red de agujeros”. Un hoyo grande, no cualquier cosa. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz: ¿estos socavones forman un collar de oquedades y un mensaje acerca de nuestro futuro? Si no, entonces es un llamado del pasado que nos informa que más vale volver atrás, ver la oscuridad y buscar en ella una respuesta. Gil pacheco y místico. Qué onda mi buen, esos hoyos nos hablan, nos piden buscar las raíces, bro. Lo único que Gil desea es que ni él ni la lectora y el lector caigan nunca en un socavón.

El rey de la obviedad

Amigos que no malquieren a Gilga defienden al ingeniero Cárdenas y lo consideran un adalid de la joven democracia mexicana. Gamés, en cambio, considera al ingeniero un cacique con proclividades democráticas, que fundó un partido del cual fue dueño, un priista rencoroso, un gobernador que inició la destrucción de Michoacán, luego la prosiguió su hijo, Lázaro, y la consumó Leonel Godoy. Ahora pide la destitución de los consejeros electorales y en San Cristóbal de Las Casas dijo unas obviedades deliciosas: que la sociedad debe exigir a los aspirantes a la Presidencia cuáles son las soluciones a los problemas de México como la inseguridad, la falta de empleo y la pobreza de las familias. Gil se lleva los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz: ¿el ingeniero propuso en sus campañas soluciones a esos problemas? No, no y no.

Así es: los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras los meseros se acercan con la charola que sostiene el Glenfiddich 15, Gamés pondrá a circular la frase de Jean de La Fontaine por el mantel tan blanco: “Engañar al que engaña es doblemente entretenido”.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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