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Domingo , 16.12.2018 / 20:01 Hoy

Uno hasta el fondo

En la sala de abordar

Gil Gamés

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Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gamés estaba pensando en la serenidad, esa calidad humana que consiste en ser apacible o sosegado sin turbación física o mental (cortesía de la RAE). A eso se refirió el Presidente electo. Gilga lo leyó en su periódico La Jornada: “hay manifestaciones de nerviosismo, no solo entre los militares, sino de quienes no quieren un cambio (…) que se serenen, se tranquilicen, vamos a resolver muy bien, con respeto a la Defensa y a la Marina”.

El agradecido e hiperactivo Presidente electo viajaba a Colima. A la escalera, ese estrado que improvisó en su casa de campaña y donde dio a conocer nombramientos, posturas, ideas y no pocas ocurrencias, a esa escalera la ha sustituido la sala de abordar de los aeropuertos. Y como muchos vuelos se retrasan, el Presidente electo habla y habla sin pausa. En la antesala dijo: “Hay muchas noticias voladas en los medios. Vuelan, inventan mucho, pero bueno, somos libres”. También rechazó que César Yáñez hubiera renunciado: “Está de vacaciones. Cuando regrese vamos a platicar con él”.

Gil no quisiera volar, pero eso sonó feo. “Nosotros nunca hemos hecho ni haremos fraude, eso es de otros (…). Ya también no me anden preguntando cosas, no me estén cucando (provocando). Cuando yo digo una cosa fuerte es porque ustedes me preguntan; somos corresponsables. Vamos a autolimitarnos, a autocontrolarnos, a moderarnos. Amor y paz, porque ya no quiero seguir hablando de la mafia del poder y de la prensa fifí ni de otras cosas”.

Corresponsables

Gil imaginó una rueda de prensa en la sala de abordar número 66 del aeropuerto Internacional Benito Juárez: “Señor Presidente electo: ¿Le gustan los días soleados? ¿Qué opina de la lluvia? ¿Cuéntenos algo del beisbol? ¿Le gustan los sopes de pollo con salsa roja? Con estas preguntas, nunca respondería “cosas fuertes”, el Presidente electo y los reporteros no serían corresponsables. Ni modo que en la sala de abordar dijera: los días soleados son una invención de la prensa fifí; o bien, la mafia del poder hizo fraude y se robó la lluvia, por lo demás el sope es camaján. En fon. No está nada mal eso de moderarse. Gilga bebe con moderación el single malt. Mju.

Mientras todos nos moderamos (gran idea), el Presidente electo le dio un rayón al Ejército y se refirió así a los nombramientos en la Sedena y la Marina: “He consultado con otras instituciones, especialistas, a quienes conocen sobre la materia. Yo tengo también mi punto de vista sobre este asunto”. El Presidente electo busca secretarios de la Defensa y la Marina “que sean leales, sobre todo al pueblo, a la patria, honestos y respetuosos de los derechos humanos”. ¡Rayos! ¿Esas características no se dan por descontadas? En fon.

También, mientras se modera, el Presidente electo le dio un repasón a los medios, según él mucha información no tiene sustento y tampoco responderá a cada noticia o columna: “tendría que hacer una contracolumna todos los días”. ¿Cómo se llamaría esa contribución a la verdad? Gilga supone: “Quinta Columna del Pueblo”. Y empezaría así: “Mienten los que afirman”. Ay, Dios. Como dice el dicho: a buenas palabras, pocos entendedores, o como sea.

La ley compadre

Ahora la ley compadre ha dejado sin habla a Gil. Por eso lo escribe: el Congreso de Tabasco aprobó modificar la Ley de Obras Públicas y Servicios. El añadido permite a dependencias y entidades estatales “contratar obras públicas y servicios relacionados con las mismas sin sujetarse al procedimiento de licitación pública cuando sean necesarias para proyectos estratégicos que detonen el empleo y mejoren la infraestructura impulsando el desarrollo económico del Estado”. También se modificó un inciso del mismo artículo para establecer esto: “No se sujetarán al proceso de licitación pública cuando la obras y servicios sean convenidos con la Federación o con las empresas productivas de los estados para la realización de proyectos estratégicos en materia energética prevista por las leyes respectivas”. ¿Adivinen para quién es la ropa a la medida? Sí, sí y sí: para que nadie estorbe el Tren Maya y la refinería Dos Bocas, proyectos prioritarios del Presidente electo. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur entre compadres.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: si existe un fiscal carnal y una ley compadre, tal vez vendrán el contrato de publicidad primo, la obra pública hermana y la compra millonaria abuela. Como diría Beto el Boticario: chingüengüenchones.

Todo es muy raro, caracho. Como diría George Bernard Shaw: No busquemos solemnes definiciones de la libertad. Ella es solo esto: responsabilidad.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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