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Uno hasta el fondo

El acero aprestad y el bidón

Gil Gamés

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Así se escribió con sangre en las dramáticas profecías de Nostradamus: el Presidente y sus colaboradores caminarán sobre brasas la quinta semana de gobierno. Impugnar es fácil; gobernar, difícil. Un verdadero suplicio: si ponen un enano, les crecen los circos, o como se diga. Que sí había abasto de gasolina, pero que avanzaba en contenedores a paso de tortuga hacia su objetivo; que siempre no, que a Chucha la bolsearon, pero sí se cerraron los ductos para combatir al crimen organizado que se roba el combustible. Que grandes buques tanque fondeaban en las costas mexicanas. La crisis de la gasolina aún no tocaba fondo, o techo. La fuerza aérea se sumó a la vigilancia de los ductos.

Los conductores metidos en sus coches se arrancaban los pelos en filas y filas de kilómetros de vehículos automotores (qué o qué) para obtener unos cuantos litros del preciado líquido (así se dice) y el acero aprestad y el bidón. En esas estábamos cuando el Wall Street Journal entró a escena y explicó así la crisis: cierre de ductos, menos importación de crudo, temporada alta de consumo, refinerías casi inservibles, infraestructura infame.

Y se alborotó el cotarro: que todo había sido una mentira, un cortinaje de humo. Un amigo sensato e inteligente de Gil le dijo esto: si el estado de la refinería es desastroso y también la infraestructura y además estamos en época de alto consumo, ¿para qué importas menos crudo y cierras los ductos? Un grito desgarrador rompió el silencio del amplísimo estudio: ¡ay, mis hijos, improvisados e inexpertos!

Single Malta

Gil lo leyó en su periódico MILENIO: dos buques con bandera de Malta descargaban 350 mil barriles de gasolina y diésel en Veracruz. ¿La República de Malta nos vende el preciado líquido? Gilga les recuerda, por si fuerza necesario (así se dice), que la superficie total en la cual viven los malteses es de 316 kilómetros con una población de 450 mil malteses (mi-ma). No somos nada. Quizá Malta solo alquila los buques para transportar el preciado líquido. Si así fuera, igual: no somos nada.

En tanto, cuenta la nota de Pedro Domínguez destacado en Tuxpan, el Presidente llamó a reforzar la lucha contra el tráfico ilegal de combustible y pidió a los mexicanos convencer a los criminales de suspender su actividad: “Hablen con la gente, sobre todo hablen con quienes por necesidad apoyan esos actos ilícitos; hay que hablar con ellos y convencerlos de que ahora el gobierno ya no roba y que a nadie le va a faltar trabajo y bienestar”. Como diría el extinto padre de Gamés: castigo divino.

Nueva York

Lectora, lector y lectere, pasen a la sala y vean esto: representantes de Petróleos Mexicanos y de la Secretaría de Hacienda presentaron su plan de trabajo a inversionistas, analistas y agencias calificadoras en Nueva York. Fracaso rotundo. Si Gil entendió algo, cosa improbable, los funcionarios mexicanos quisieron convencer del futuro promisorio de Pemex y resultó un fiasco. La idea era garantizar, dice la nota de su periódico MILENIO, al mercado que la empresa restaura la capacidad de refinación y de producción. El director corporativo de Finanzas de Pemex, Alberto Velázquez, mordió el polvo y no se convenció ni a sí mismo. De acuerdo con el director de Inversiones de Stone Harbor, el señor Velázquez no mostró entendimiento y no impresionó. Gilga se encuentra muy mortificado, no conoce al señor Velázquez, pero rayos, al parecer hizo el ridículo. Gamés imagina que la respuesta de Beto Velázquez fue elocuente: mames, wey, pinches capitalistas salvajes. ¿Quieren petróleo? Puspaguen, burgueses panzones. En fon.

Venta especial

Ponga atención: si usted está interesado en comprar un avión, la posibilidad está al alcance de su mano. En Santa Lucía ocurrirá una feria de exhibición. Se venden 80 aviones y helicópteros que usaban funcionarios de primer nivel. Así lo explica la nota de Jannet (bien escrito) López y Abraham Reza en su periódico MILENIO.

Dijo el Presidente: “Estamos pensando que habrá una feria en el aeropuerto de Santa Lucía para exhibir estos aviones y convocar a los compradores del mundo a que los adquieran. Y obtendremos un dinero que será para beneficio del pueblo”.

Gil insiste, la mayoría de Morena debería prohibir los aeropuertos y en consecuencia los aviones. Tres pistas para carretas serán suficientes. Carretas del pueblo muy veloces, eso sí.

Todo es muy raro, caracho, como diría Carl Sandburg: “La vida es como una cebolla, se va deshojando capa a capa y a veces te hace llorar”.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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