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Miércoles , 19.09.2018 / 12:38 Hoy

Uno hasta el fondo

Duarte, fantasma

Gil Gamés

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Gil no da crédito y cobranza. Después de ríos de tinta en los cuales se le acusaba de desvíos indómitos, robos insólitos, atracos increíbles (in-in-in), el gobernador de Veracruz, con licencia, Javier Duarte, afirma que limpiará su nombre y su honor y que probará "de manera fehaciente, clara y contundente que quienes instrumentaron una estrategia descalificatoria plagada de mentiras tienen cuentas con la justicia, que habrán de pagar. De eso no tengo la menor duda".

La mañana en que Duarte pidió licencia, por cierto, su periódico Reforma informó que durante los últimos 11 días de octubre 40 personas fueron ejecutadas, desde asesinatos en la vía pública hasta hallazgos de cuerpos desmembrados y levantotes en diferentes municipios. Oigan esto por lo que más quieran: "como gobernador del estado he defendido el principio de que la ley debe aplicarse sin distingo alguno, sea quien sea y caiga quien caiga; es decir, que todos seamos sometidos al escrutinio de la ley y se responda con claridad ante las instituciones".

A Gilga se le pusieron los pelos de punta: ¿habrase visto un sinvergüenza mayor en el mundo? Por desgracia, sí. Horas antes de pedir licencia, Duarte se reunió con Osorio Chong. Duarte aún tiene fuero y para ser procesado necesitaría ser desaforado.

Animal Político

Desde hace meses, Animal Político reveló la existencia de una red de empresas fantasma a través de las que varias dependencias del gobierno de Duarte desviaron 645 millones de pesos. Las empresas obtuvieron contratos para ser proveedoras de bienes, mercancías y servicios para el gobierno de Veracruz, a pesar de que estaban recién constituidas a través de adjudicaciones directas o licitaciones simplificadas en las que siempre competían las mismas, explica la investigación de Animal Político. O sea, grandísimos pillos, ladrones de mucha monta: 31 empresas.

Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: la historia es más larga, más loca, más cínica. En Radio Fórmula, Duarte dijo: "Sería ilógico que el gobernador estuviera enterado de las miles de operaciones que hace el gobierno con particulares". Anjá. De acuerdo con la auditoría, explica Animal Político, estos arreglos lograron en los años 2012, 2013 y 2014 desaparecer casi mil millones de pesos. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin la menor intención de un albur fantasma. En fon y total, Animal Político documentó al menos 73 contratos que el gobernador entregó a una red de empresas fantasma.

Ahora mal sin bien: ¿no era este gobernador uno de los estandartes del nuevo PRI? Sus gratas compañías, por cierto, Beto Borge (así le dicen) y César Duarte no cantan nada mal las rancheras. Estos gobernadores fueron los soportes del presidente Peña Nieto. El tamaño de ese fracaso del Presidente tomará peso específico a la hora de la elección. ¿Cómo ven a Gil pontificando? ¿Le queda bien?

¿Cómo es posible que el secretario de la Función Pública no haya tomado cartas en asuntos tan graves del mundo corrupto?, habría preguntado el Presidente. Señor, no hemos nombrado al secretario de la Función Pública. ¿No? ¿Cómo? Comuníqueme con Osorio Chong y con Meade y, ya de plano, con todo el gabinete que arde y ustedes ahí paradotes. Y Duarte qué o qué. Nada, señor, dice que por amor al estado de Veracruz pedirá licencia.

Una empresa fantasma

Gil quería crear una empresa fantasma y nada que le atinaba ni satinaba. Por esta modesta razón, Gamés citará extensamente la investigación de Animal Político, vale la pena. Oigan y lean esto: "el procedimiento es simple: al arranque del sexenio se selecciona a promotores del voto del PRI, se les pide su firma, sin decirles para qué las quieren, y éstas se usan para crear nuevas empresas. A estas compañías se les asigna un domicilio falso que ninguna autoridad revisa. Una vez creadas, las empresas se registran como proveedoras del gobierno capaces de vender desde pañales hasta cemento. Un pequeño grupo de funcionarios, cercanos al gobernador, se asegura de que les otorguen contratos, vía adjudicaciones directas o licitaciones cerradas. En estos contratos se finge la compra de productos, que debían distribuirse en zonas populares, pero de las que no hay constancia de que hayan sido entregados. Después de obtener dinero, la empresa cierra. El gobierno de Veracruz utilizó este mismo procedimiento una y otra vez para desaparecer al menos 645 millones de pesos. Las secretarías locales de Protección Civil, Desarrollo Social y el DIF estatal fueron las responsables de firmar estos contratos, que en todos los casos fueron concedidos a una red de 21 empresas, las cuales tienes diversos elementos en común: fueron fundadas en el arranque del sexenio de Javier Duarte, desaparecieron después de conseguir el contrato y los socios están relacionadas entres sí".

Malvados de mañosos, diría Andrés Soler en alguna película mexicana. Por lo demás, Gilga ha notado que todas las transas pasan por donde hay más pobres. Es que de veras. Por cierto, la investigación de Animal Político es de premio grande.

Voltaire entró con paso seguro en el amplísimo estudio: Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.

Gil s'en va

gil.games@milenio.com

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