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Martes , 23.10.2018 / 01:06 Hoy

Despenalizar y zacatito pal conejo

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Gil le había dicho de todo a Enrique de la Madrid, secretario de Turismo, en esta página del directorio, lo había criticado por fresa y júnior cuando apareció en público y propuso la despenalización de la mariguana. Ningún alto funcionario se había atrevido a decirlo con todas sus letras: el consumo de la mariguana debe ser legal. En su participación en la conferencia Anáhuac Perspectivas Turísticas, el secretario dijo: Creo que hacer legal no solo el consumo, sino la producción y venta de la mariguana contribuirá, junto con otras acciones a tener destinos más seguros (…) me gustaría ver qué se puede hacer en Baja California Sur y Quintana Roo, los dos destinos turísticos principales de México, que no tiene por qué ser víctimas de violencia o de un trato inadecuado al tema de las drogas en México (…) Legalizar la mariguana contribuirá a disminuir los niveles de violencia que se han registrado en otros lugares, continuar con la guerra al narcotráfico dañará la imagen de estos destinos a escalas nacional e internacional”.

De la Madrid ha puesto una vez más el asunto en la mesa pública de los debates. Gil considera que la despenalización ocurrirá de manera inevitable, pero más tarde que temprano con decenas de miles de muertos y hombres y mujeres en la cárcel y destruidas las vidas de sus familias. Mientras tanto, en California han montado una fiesta verde de agárrense: mariguana recreativa para todos. Los pachecos, felices, fuman, inhalan en vaporizadores, jalan en heaters, chupan en pipas y hacen de sus fiestas y sus cuerpos un papalote. Unos kilómetros al sur de California, las bandas de sicarios se enfrentan a tiros para ganar una plaza, secuestran, despojan, torturan, ejecutan. La pregunta es ésta: ¿somos estúpidos? Mejor no respondamos. Muy pronto en todo Canadá se legalizará el uso recreativo de la mariguana.

Discutir hasta la eternidad

¿Por qué las señales del mundo no son una guía para México?, se pregunta Gilga al borde de un ataque de histeria. ¿Los canadienses son idiotas, quieren acabar con su país, desean destruir a sus jóvenes? ¿Lo mismo el gobernador de California?

Los precandidatos se opusieron o guardaron silencio. El Joven Maravilla Anaya dijo que “es un tema que se tiene que tratar con toda seriedad, no de manera superficial. Se tiene que discutir no solo en el país, sino en todo el hemisferio y particularmente en nuestra relación con Estados Unidos. Hay que estar muy conscientes de que legalizar en este momento las drogas no resolverá el problema de violencia”. Gamés traduce sin costo alguno para la lectora y el lector lo que ha dicho El Joven Maravilla: la mota es mala, no estoy de acuerdo con la legalización. Santos mariguanos, Batman, lo que quieren nomás es pachequearse todo el santo día de Dios.

Anaya al micrófono: “Lo que tenemos que abrir es una discusión seria, una discusión inteligente, una discusión con criterios técnicos, criterios científicos en donde se pongan en la balanza los dos bienes a ciudar: por un lado la salud pública, particularmente la de los jóvenes, y por otro, el tema de la violencia, pegarle a los cárteles en donde les duele”. Si El Joven Maravilla hablara del alcohol o del cigarrillo, tendría razón, si se refiere a la mariguana, no tiene idea de los números de salud pública respecto a estas tres sustancias.

Liópez de plano no quiso meterse en camisa de 11 varas y declaró un misterio: que De la Madrid le recomiende su propuesta a José Antonio Meade. Luego declinó hablar del asunto, pues “no quiero que la saquen de contexto”. Ciertamente, Anaya y Liópez saben que el burro no anda en miedo, o como se diga.

Un ‘churro’

A Gil se le ocurrió esto: que los tres candidatos más fuertes a la Presidencia se sienten en una mesa redonda en la cual dos especialistas les forjarán un churro de buen tamaño para cada uno de ellos. Fumarán en son de paz y esperarán el prendidón. Ya me pegó durísimo, ¿y qué creen?, me veo Presidente de México, diría Añaya a risotadas incontrolables: yo Mr. president, Monsiuer le president, juar, juar. Se ven muy raros candidatos: como lejos, pero como cerca, jua, juar.

Gamés imaginó a Liópez con una pálida de Padre y señor nuestro. La mafia del poder quiso envenenarme, por eso la náusea, el mareo, parece que voy en la panga de mi infancia; de hecho, veo mi infancia. A ustedes, candidatos, los veo como moscas grandes.

La escena de Meade pacheco muestra a un hombre serio, analítico, de buenas maneras, convencido de que levita. Me gusta levitar, lo aprendí en una de las cinco secretarías que ocupé los últimos cincuenta años, o cuántos eran. Ji ji. Candidatos: los invito al Frontón México, así como estamos, hasta atrux, vamos a ver cuatro juegos simultáneos. Ji ji.

Equipos de campaña, ¿le entran o no a la idea de Gilga? Por lo demás, todos ustedes tienen que ver más bax.

Todo es muy raro, caracho, como diría Molière: Prefiero un vicio tolerante que una virtud obstinada.

Gil s’en va

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