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Jueves , 13.12.2018 / 14:53 Hoy

Uno hasta el fondo

Del Paso

Gil Gamés

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Gil se suma a la legión: ha muerto uno de nuestros grandes escritores. Fernando del Paso (1935-2018) logró que su ambición se convirtiera en realidad: la novela concebida como una catedral, una creación que guarde en sus interiores todas las preguntas humanas (aigoeei, como ven a Gil inspiradón). De eso tratan José Trigo (1967), Palinuro de México (1977) y Noticias del Imperio (1987).

Gilga recuerda que en el año de 2007, cuando Woldenberg dirigía Nexos, la revista hizo una encuesta entre al menos 70 lectores, críticos, comentaristas. Este muestreo diseñado ni más ni menos que por el ex consejero presidente del IFE, con notarios y escrutadores y toda la cosa, intentaba conocer las mejores novelas escritas en los últimos 30 años.

La respuesta dio con sus votos algunas pistas sobre el gusto literario, la idea de un canon y cierta percepción del mercado editorial. Los electores se inclinaron por el voto refinado. ¿Qué es el refinamiento en la lectura? La búsqueda de un empeño creativo legítimo, la percepción de seriedad y autenticidad, la dificultad temática, la complejidad del entramado novelístico, la densidad en la caracterización, la fuerza expresiva.

Los participantes de la encuesta concentraron sus votos en Noticias del Imperio, de Fernando del Paso. Quienes la consideraron la mejor novela de tres décadas leyeron en esa obra el drama de la locura y la derrota política, el manejo eficaz de distintas técnicas narrativas: el monólogo interior, los planos temporales superpuestos, la urdimbre del poder y el conocimiento histórico, la idea de la novela como catedral emblemática de una época y, quizá sobre todo, la reputación definitiva de Del Paso como uno de nuestros escritores mayores. Gamés se siente un crítico fifí. Oh, sí.

Noticias

En 1977, un año antes de los límites que propuso la encuesta de Woldenberg, Del Paso escribió una de las más ambiciosas novelas de la época, Palinuro de México, una diestra y compleja construcción novelística, un mural de proporciones desmesuradas sobre el país y Ciudad de México.

La publicación de Noticias del imperio fue uno de los primeros lanzamientos en los que la promoción y el mercado colocaron de inmediato a una novela en los primeros lugares de venta. Gil no sabe si fue o ha sido una de las novelas más leídas.

Ahora mal sin bien, cuando Gamés la leyó le pareció una historia dilatada y no pocas veces desesperante, de largos compases históricos más que novelísticos, de profundos conocimientos sobre un periodo clave al que ningún mexicano es indiferente: la invasión francesa, Maximilano y Carlota, Benito Juárez. Quizá por esa fibra que late en sus páginas con la fuerza de una taquicardia, Gilga terminó agotado su lectura.

La política

Del Paso creyó a pie juntillas en el fraude del año de 2006, cuando según Liópez le robaron la Presidencia de la República. Escribió sendos comunicados en llamas en su periódico La Jornada. Tal vez, medita Gil, un día pensó que era un escritor comprometido con la causa lopezobradorista. Bien por él si así lo quiso.

Gil lo sabe: hay que tener cuidado con la palabra coherencia, nadie es tan coherente como supone ni tan consistente como quisiera, pero si Del Paso pensaba así, no debió aceptar el Premio de la FIL de manos del ex presidente Felipe Calderón. El autor de Palinuro de México insistía en que hubo un fraude y declaró a La Jornada que “hay que colocar cada cosa en su lugar. Si hubiera sido un mitin político, claro que me dan ganas (de decirle algo al presidente Calderón), pero si voy a recibir un premio de literatura…”. Muy bien, cada cosa en su lugar y asunto arreglado. En la misma entrevista, Del Paso afirmó que tenía mucha simpatía por Hugo Chávez y que estaba muy preocupado por su pueblo. Ah, la política, esa cosa pegajosa que muchas veces huele mal.

Todo es muy raro, caracho, como diría Ortega y Gasset: Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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