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Lunes , 18.06.2018 / 11:11 Hoy

¿A qué hora vas por el pan?

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    Gil expresa aquí su más profunda molestia: nunca ha sido acosado por una mujer. No hay derecho. Una frase sucia, una insinuación lasciva, algo molesto al oído, nada. Ni pex. En fon. Esto viene a cuento porque Gamés siguió de cerca, pero sin frotamientos indeseados, el manifiesto firmado por cien mujeres francesas encabezadas por Catherine Deneuve y Catherine Millet en desacuerdo con MeToo y sostiene que este movimiento contra el acoso es puritano “y favorece un regreso de la moral victoriana”. Millet defiende la libertad de importunar a una mujer incluso en el sentido físico para salvaguardar la herencia de la revolución sexual. En entrevista con su periódico El País, Millet dice: “Quisimos reaccionar ante la palabra de las feministas radicales que era la única que leímos en la prensa. A mi entender, no te quedas traumatizada años porque un hombre te tocó un muslo. No todas las mujeres reaccionamos igual ante gestos que podemos considerar groseros o fuera de lugar”.

    Las feministas más radicales le dan miedo a Gilga. En un encuentro con alguna de ellas ésta podría si le da la gana encarar a Gamés y decirle: me molesta que me mires lascivamente como un objeto de tu colección. Así que lo conveniente, si usted se estrella con una feminista radical, sea cerrar los ojos, llevar las manos en puños a la espalda y permanecer en esa posición hasta que la combativa defensora de los derechos femeninos desaprarezca de la escena.

    No es lo mismo

    La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por la coalición Juntos Haremos Historia), Gil coincide con el manifiesto de las Catherines y con la postura que Marta Lamas sostuvo en Despierta, el noticiario de Loret en el cual ella y la columnista de El Espectador Catalina Ruiz Navarro polemizaron sobre el asunto. Lamas afirma: “En el juego del erotismo, la sorpresa es muy importante, un poco de arrojo, un cierto robar un beso”.

    Ruiz Navarro dijo que una frase indeseada por la mujer califica como acoso. Gilga considera que no significan lo mismo palabras como violación, piropo, coquetería, acoso, insinuación reiterada, uso del poder para obtener favores sexuales. Dice Lamas: “Ni los hombres son siempre victimarios, ni las mujeres son siempre víctimas”. Qué viva Marta Lamas: ¡hip-hip-hurraaa!

    La violación es un crimen que debe ser castigado con toda la fuerza de la ley; un piropo puede ser un homenaje a la belleza y una forma de expresar un deseo; la coquetería, una calle de dos sentidos; el acoso, una falta de gusto y una agresión desprendida de la insistencia, la reiteración y muchas veces del uso del poder. Como diría Armando Jiménez: no es lo mismo Emeterio, Zacarías, Saturnino y Guajardo que Meterlo, Sacarlo, Sacudirlo y Guardarlo. Funcionarios del Conapred, ni vengan, Gil no está para nadie.

    Un conocido, muy conocido de Gilga, cuando veía a una mujer que le gustaba le decía: “Con un pincel hecho de tu pelo escribiré mis versos en la Luna”. ¿No es un poco demasiado? Pero mil veces preferible a acercarse a una mujer y decirle: “Lo que más me gusta de tu cara son tus pechos”. Gamés prefiere la propuesta urbana que oía en su niñez: “¿A qué hora vas por el pan?”. En medios urbanos, más o menos ilustrados, no debería faltar un poco de humor. De otra forma convertiremos las relaciones humanas en un cuartel. ¡Todos de pie y con las botas boleadas a las 5 de la mañana! ¡Que nadie se atreva a dirigirse a una mujer si ésta no se lo ha permitido! ¿De acuerdo? No se oye nada machos del infierno: ¡síii señooor! Correcto: hemos mejorado la vida de las mujeres en un 50 por ciento. Usted, el de allá atrás: 5 mil lagartijas, no gritó con fuerza: ¡los hombres somos una mierda!

    Se aceptan pequeños acosos

    En la misma edición de El País en la cual apareció la entrevista a Millet, Nuria Valera se puso como una basilisco (perdón, basilisca): “Los franceses se han escondido detrás de cien mujeres para defender lo indefendible: la violencia masculina, especialmente sexual, que sufrimos las mujeres en todo el mundo. Una estrategia tan vieja y endeble como el resto de los argumentos del manifiesto francés (…) El patriarcado no es un ente abstracto, tiene nombre y apellidos, los de todos los hombres que se benefician de la desigualdad, no respetan a las mujeres, las desprecian, agreden, ningunean, violan o matan y también los de todas las mujeres que creen que es mejor tener unas migajas de ese poder que enfretarse al mismo”. Ay, Dios de bondad, no se ponga así Nuria que le va a dar algo. Oiga Nuria Varela: don’t forget to dance.

    Antes de abandonar esta página del directorio, Gilga declara: se aceptan piropos, se admiten insinuaciones, si son groseronas, mejor. El guarro que Gilga lleva dentro sabrá comprender.

    Todo es muy raro caracho, como diría André Maurois: Todo deseo estancado es un veneno.

    Gil s’en va

    gil.games@milenio.com

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