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Uno hasta el fondo

A ensayar

Gil Gamés

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Gil les recuerda que es lagarto, pero no peje. Así caminaba Gilga sobre la duela de cedro blanco y ensayaba con la seriedad de un actor de carácter: Mr. President Liópez, congratulations. No, suena poco natural y un tanto cuanto adulón, además el inglés traería aranceles indeseados. Entonces: Monsieur le president, toutes mes felicitations. No, suena muy pretencioso y el pasado banquero de Macron despertaría las suspicacias del pueblo. Mejor esto: I mei complimenti al fabro che ha formiato questo puro acciaio (traducción simultánea: mis felicitaciones al herrero que forjó el acero). ¿Cómo les quedó el ojo? Sí, el italiano encaja perfecto, pero, ¿sabe Batres italiano? Gil hesita.

Entonces no nos queda más remedio que el español: presidente Liópez, por piedad, participe usted en la cuarta transformación de Gilga. Se sabe: hubo un Gil niño, un Gamés joven, otro maduro y uno viejo. Gil forma parte de la liga de los sesentones y se niega a que se les considere unos vejestorios que no saben encender un coche. Song personeros.

Dirán la misa los emisarios de la rectitut (Gamés se pone al día, ¿cómo lo ven?), pero los integrantes del INE tendrán el 1 de julio un día de campo. Lorenzo, Edmundo, Quique, Marco Antonio, Adri, Ciro, Benito, Dani, Jaime, Pepe Rober, Alejandra y Beatriz, pueden ustedes dormir tranquilos. Compren la champaña y brinden por una elección ejemplar (las palabras de Gil en los oídos de Dios). Ya luego vemos si recogemos o no los pedazos de México a partir de 2019.

Song rumores, el venado, el venado

El rumor se escuchaba como un río caudaloso: que Guillermo Ortiz y Santiago Levy podrían formar parte del equipo de Liópez en el caso de que ganara las elecciones (cumplamos con el formalismo): “No es cierto. El que está ya propuesto para secretario de Hacienda es Carlos Ursúa y él es el responsable del manejo de toda la política económica y él será el próximo secretario de Hacienda”. Gamés repite lo que oyó en un desayunadero de políticos en el sur de la ciudad: “Ojalá y le contesten a Ursúa en Wall Street”. Ay, Dios mío, no empecemos.

Gil les informa que Elton John Liópez cerrará su campaña en el estadio Azteca. Se ignora si cantará y tocará el piano. Boletos agotados, no se desgaste en hacer fila en la taquilla. En reventa, por cierto, están carísimas las entradas, a menos de que llegue usted en los camiones de acarreados.

La carne es débil

Definitivo: la selección mexicana de futbol es una minoría rapaz. Todo empezó en TvNotas. A veces todo empieza en los basureros. Ocho jugadores del equipo nacional organizaron tremenda encerrona con 30 escorts en una casa de Lomas de Chapultepec.

Los ganadores son éstos: Giovani dos Santos, Héctor Herrera, Carlos Salcedo, Jesús Tecatito Corona, Marco Fabián, Jesús Gallardo, Jonathan dos Santos y Guillermo Ochoa. Gil se ha puesto verde de envidia. ¡Treinta chicas VIP! Y que alguien filtra la nota y que la vende y que la revientan y que empieza el linchamiento. La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Liópez y Morena), no cuenten con Gilga para esta quemazón.

Ciertamente la despedida fue un poco ostentosa, pero caracho ¿quién se niega a unas caricias de seda mientras se baila “Despacito”, el gran éxito de Fonsi? ¿Quién se niega al fuego de la pasión? ¿Quien se niega al frufrú de la piel de ángel? ¿Quién se niega a la fantasía realizada?

Gamés se imagina a Héctor Herrera, el Kafka mexicano, diciéndole a Ochoa: Memo, ¿cómo la ves? Y a Giovani diciéndole a Jonathan: no te calientes, cautín. Pequeño problema: algunos de estos jugadores viven bajo el sacramento del matrimonio y en sus casas acaso (gran aliteración) la noticia no sea recibida con bombo y platillo.

Gilga teme que este episodio afecte el desempeño del equipo. Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: Ay, mis hijos, víctimas de la indiscreción y la maldad. Ahora mal sin bien, Gamés hesita: treinta muchachas para ocho jugadores, no sean codiciosos. Gil hace una división y el resultado es aterrador: 3.75 por jugador: fiestón. Cuentan que Ochoa defendió con pundonor a su equipo bajo los tres palos. Lo dicho: estos jugadores song personeros del Kama sutra. ¡Camajanes!

Todo es muy raro, caracho, como diría Miguel de Unamuno: El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más entren en él, menos les tocará a cada uno de ellos.

Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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