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Miércoles , 12.12.2018 / 15:17 Hoy

Ejercicio del Poder

¿Trump, Luis XIV?

Gerardo Viloria

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Una de las noches negras que los pueblos han sufrido en la esfera del ejercicio de los regímenes políticos, ha sido la del absolutismo monárquico que tiene lugar en Europa occidental entre los siglos XVI al XVIII.

En este sistema el monarca dirigía sin más restricciones que su propia voluntad.

Para intimidar al Parlamento e imponer su poderío, quien ejemplifica por excelencia es LUIS XIV, Rey de Francia, cuando dijo "El Estado soy yo".

El historiador francés ALBERTO MALET (1864-1915), lo describe: "LUIS XIV tenía pocas ideas que le fueran propias. En su infancia le habían dicho que el rey era una divinidad visible, un semidiós".

De igual forma pensaba su bisnieto y sucesor LUIS XV, el rey quien apresuró la revolución francesa al convertirse en objeto de furibundas críticas por sus derroches y sus amantes.

Señaló: "Sólo en mi persona reside el poder soberano, es a mí a quien deben mis cortesanos su existencia y su autoridad; la plenitud de su autoridad que ellos ejercen en mi nombre reside siempre en mí y no puede volverse nunca contra mí; sólo a mí pertenece el poder legislativo sin dependencia y sin división".

Idéntica inclinación la ostenta desde su campaña electoral, el actual presidente de Estados Unidos DONALD TRUMP.

Lo más reciente de su figura se expresa el pasado martes 22, cuando ante miles seguidores en el Centro de Convenciones de Phoenix en Phoenix, Arizona, regresó a su esencia.

Con una perorata encendida, irreverente, rabiosa y divisionista, en más de una hora de sermón desordenado, insistió en la construcción del muro fronterizo, y amenazó con paralizar al gobierno federal, al menos que el Congreso le apruebe los fondos.

Con una arenga delirante, también denunció a los demócratas de "obstruccionistas" por poner en riesgo la seguridad del país al no apoyar la construcción del muro y el endurecimiento en las políticas migratorias.

Respecto al TLC subrayó la probabilidad de su eliminación "porque los estadounidenses se han visto afectados".

TRUMP, ahí mismo, continuó el ataque a su enemigo favorito: los medios. Los culpó de servir de impulso a los grupos que incitan el odio, de ser los autores de la división del país.

Mostrando su inclinación racista y xenofóbica, en un anticipado indulto, el pasado viernes, exoneró al fanático ex jefe de policía de Arizona JOE ARPAIO, declarado culpable por desacato en una corte federal.

¡Pobre Estados Unidos, tan lejos de Dios y con DONALD TRUMP, gobernándolos!.

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