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Domingo , 09.12.2018 / 20:26 Hoy

Ejercicio del Poder

Fascismo y populismo ¿inevitables?

Gerardo Viloria

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NICOLÁS MAQUIAVELO, quien gustaba de la metáforas, describía a la política como un centauro: mitad bestia, mitad hombre. No hay Estado sin ejército y no hay política sin violencia.

THOMAS HOBBES, alude, en el protagonismo del miedo como impulso central de la política.

Estas reflexiones históricas conceptuales parecieran de gran utilidad para reconocer que fascismo y populismo, son una anomalía que las democracias contemporáneas no han podido erradicar de la práctica política.

¿Qué es fascismo y qué es populismo?

El fascismo nace en Italia con BENITO MUSSOLINI, es un movimiento político y social, totalitario y nacionalista. Se propuso como una tercera vía ante las democracias liberales y el socialismo.

El populismo es un concepto político que hace referencia a las medidas políticas que tratan de conseguir la aceptación de los votantes sin importar las consecuencias.

A pesar de sus diferencias fascismo y populismo tienen importantes conexiones históricas.

Vale comentar que en cada país adquieren uno y otro un proceder determinado.

Ambos son estrategias políticas relacionadas con métodos e instrumentos para acceder al poder, ejercerlo y retenerlo a través del tiempo.

Frente al síndrome de hartazgo en contra de los partidos políticos, hacia la corrupción, falta de resultados, desempleo, mala administración y baja economía.

Ante la amenaza, división, intolerancia, retroceso, población desilusionada, atemorizada y molesta, abordan las necesidades sociales y psicológicas de los ciudadanos.

"Favorecer al pueblo", es la consigna en común.

Tanto uno como otro, prometen fortalecer la identidad nacional, prevalecer los intereses de la nación por encima de los de cualquier grupo en particular.

Igualmente, restaurar el orden, proteger a la sociedad ante la crisis económica, brindar un extenso estado de bienestar.

El fascismo como el populismo puede surgir desde la derecha o de la izquierda.

En los dos, existe el caudillo, un líder mesiánico.

Ahora bien, los rasgos esenciales del fascismo son la violencia y el racismo.

El fascismo promete proteger a la gente de la influencia perniciosa de extranjeros y de los mercados, propaga odios y miedos, trastoca las cuerdas de la confianza y corrompe, hasta lo más profundo, la convivencia.

Finalmente, el populismo es mucho más moderado que el fascismo; no obstante, todas las democracias, tanto americanas como europeas están desafiadas por el fascismo como el populismo.

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