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Jueves , 18.10.2018 / 07:51 Hoy

Ejercicio del Poder

Don Porfirio Díaz

Gerardo Viloria

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Amanecía el día 2 de julio de 1915, cuando en un tránsito sereno, mientras el sol lo iluminaba todo de fosforescencia -sin regresar jamás a su patria- terminaba en París, Francia, la vida de PORFIRIO DÍAZ MORI.

Fue protagonista central de la historia de México durante más de tres décadas y una de las figuras más importantes en el desarrollo de la nación; de tal forma que, El Porfiriato (1876-1911) es el único periodo nacional que lleva el nombre de un solo hombre.

A 20 años del inicio de la guerra de Independencia, este personaje de acalorados ataques y defensas vio la luz, por vez primera, el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca, tierra que perfiló su efigie.

Como pensador: liberal. Como militar: héroe la patria. Como gobernante: conductor político. Como mandatario y estadista: figura polémica y liquidador de localismos estrechos.

Luego de cinco años de estudiar en el Seminario oaxaqueño, lo abandona para ingresar al Instituto de Ciencias y Artes, cuyo director era BENITO JUAREZ GARCÍA.

No concluye la carrera de Derecho, por tomar las armas en 1855 en la Revolución de Ayutla.

Su jerarquía castrense la inicia el 22 de diciembre de 1856, cuando el gobernador BENITO JUAREZ le otorga el grado de capitán de infantería de la Guardia Nacional.

Participó en tres guerras: la Guerra Mexicano-estadounidense (1846-1848); la guerra civil (1858-1860) entre liberales y conservadores, llamada Guerra de la Reforma, en la que apoyó la causa liberal de BENITO JUÁREZ y la guerra patriótica (1863-1867) contra MAXIMILIANO I, archiduque de Austria y emperador de México.

Durante la guerra de Reforma libró 12 batallas, fue herido de gravedad, creó una policía secreta, sufrió peritonitis, instaló una fábrica de municiones, se volvió experto en ataques súbitos y emboscadas.

Para el periodo 1876-1880, asume por primera vez la presidencia de la República. Reelegido en 1884 permanece en el poder hasta 1911.

Ni ángel ni demonio. El origen de su imagen creada y denigrada, ha tenido un ostensible propósito político.

Desterrado, despojado de su calidad histórica -a los cien años de su muerte, panegiristas y hasta quienes lo estigmatizan le siguen llamando, don PORFIRIO DIAZ.

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