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Lunes , 16.07.2018 / 00:52 Hoy

Ejercicio del Poder

Alianza y coalición

Gerardo Viloria

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Ante la actual crisis de militancia, interés, credibilidad y liderazgo de los partidos políticos en nuestro país, así como una auténtica competencia electoral, se ha propuesto la conveniencia de concretar una alianza entre institutos políticos para lograr el triunfo en la contienda por la Presidencia de la República en el 2018.

Un partido, al advertir que por sí sólo no logrará ganar una elección, puede unirse temporalmente como fuerza política; así crece su oportunidad de éxito.

La alianza o jurídicamente coalición electoral, se conforma cuando más de dos partidos presentan un mismo candidato para un cargo de elección popular. Esto, independientemente de las diferencias en las plataformas ideológicas y programáticas de los partidos que la integran.

En México, a partir del proceso electoral 1999-2000, la legislación en la materia las permite.

En cuanto a la coalición de gobierno, esta supone un compromiso posterior a la elección, donde el jefe del Ejecutivo incluye en su gabinete a miembros de los otros partidos que integran el pacto.

Además permite, conformar una mayoría legislativa que respalde un programa de gobierno común que genere acuerdos que puedan dar continuidad a éste.

Al respecto, en el mes de junio, un sector del Partido de la Revolución Democrática (PRD) planteó la creación de un Frente Amplio Democrático (FAD).

Sin excluir a otros partidos, la propuesta alude a la posible alianza con el Partido Acción Nacional (PAN), para derrotar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) el próximo año.

Tal moción ha generado una amplia serie de valoraciones en favor y en contra.

Los ex presidentes nacionales del PRI y PAN, MANLIO FABIO BELTRONES y GUSTAVO MADERO, así como el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, MIGUEL ÁNGEL MANCERA, coincidieron, recientemente, sobre la urgente necesidad de crear un gobierno de coalición para el 2018.

Refieren que el actual régimen presidencialista fortalecido está agotado, por lo tanto, al sumar los esfuerzos de los distintos actores políticos opuestos, se plasmaría un programa de gobierno nacional que garantizaría la gobernabilidad del país.

Para ello, deberá establecerse -claramente, con anterioridad- cuáles serán los cargos y las responsabilidades de cada partido político que participe en esta figura.

Antes, "se debe dejar afuera de la sala de juntas el saco de candidato".

En torno a ésta visión, sin duda, habrá sorpresas, empellones, sobresaltos y traiciones.

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