• Regístrate
Estás leyendo: Romántico pendejo, ¿peligroso?
Comparte esta noticia
Jueves , 16.08.2018 / 00:20 Hoy

Ventana abierta

Romántico pendejo, ¿peligroso?

Gerardo Moscoso Caamaño

Publicidad
Publicidad

La abolición del trabajo asalariado parece ser una utopía, lo cual no es razón para no exigirlo. Los creadores, muchas veces nos preguntamos, ¿qué es lo que necesitamos? La respuesta para su servidor es: liberar el tiempo para la creación y, como ésta nunca es fastidiosa, ni molesta, sino que siempre va unida al juego, el trabajo no tiene futuro.

Y aquellos que han probado la droga de la creación artística reemprenden con dificultad el camino del trabajo hasta el día en que reduce sus necesidades lo suficiente para no volver a trabajar nunca más. Ese día el hombre escapa prácticamente del ambiente de la mercancía, aunque en realidad, nunca se escapa del todo. “Su” lucha de clases se ha terminado, quedando lejos de la justicia social que han prometido las izquierdas.

La ¿izquierda? quiere cambiar la vida del esclavo conservando el mismo látigo. Por eso, el tiempo apremia, sobre todo cuando se lo quitan a uno.

El único modo de ser demócrata, socialista o liberal, hoy, si es que estas palabras tienen algún sentido, es reducir nuestras necesidades, o sea, reinventar nuestras necesidades reales. Necesidades que pasan forzosamente por el tiempo de crear y de jugar. Esta reivindicación trivial, –simples ganas de vivir- no sucede con el estado actual de las circunstancias en las que vivimos.

Es imposible la liberación de las personas manteniéndolas en la ignorancia y desinformación.

Las fábricas, maquilas etc. aunque sean nuevas, continúan siendo áreas de muerte lenta. Aunque las colonias “populares” para no hablar en el arcaico lenguaje al llamarlas proletarias, siguen siendo sectores lamentables y distantes del trabajo.

El sistema de transporte urbano, aunque esté moderno y climatizado, traslada a una población fastidiada, en donde se coagulan las fatigas.

Alguna “dama de la cultura” lagunera me acusó hace años de idealista peligroso en una Universidad dizque “humanista”. Los románticos pendejos, como el que esto suscribe, sufren persecuciones, castigos, sanciones, escarmientos y marginación por parte del poder, por parte de aquellos que desde su pequeña y efímera parcela de poder, quieren dirigirnos. El divorcio, lógicamente, es cada vez más evidente.


lonxedaterra@hotmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.