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Domingo , 23.09.2018 / 02:31 Hoy

Ventana abierta

La ignorancia es atrevida

Gerardo Moscoso Caamaño

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Antes de que los estudiosos lo evidenciasen científicamente, Darwin, ya había sentenciado que “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”, y los que tenemos la extravagancia de reflexionar, ya sospechábamos que la mayoría tendemos a valorarnos a nosotros mismos por encima de la media, cosa que, lógicamente, es estadísticamente imposible.

La relación entre estupidez y vanidad se ha descrito como el síndrome de Dunning-Krugger, según el cual las personas con escaso nivel intelectual y cultural tienden sistemáticamente a pensar que saben más de lo que saben y a considerarse más inteligentes de lo que son. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades y son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

El avance de la psicología fue simplemente demostrar en un experimento consistente en medir las habilidades intelectuales y sociales de una serie de estudiantes y pedirles una auto-evaluación posterior. Los resultados fueron sorprendentes y reveladores: Los más brillantes estimaban que estaban por debajo de la media; los mediocres se consideraban por encima de la media, y los menos dotados y más inútiles estaban convencidos de estar entre los mejores. Estas observaciones, además de curiosas son preocupantes, pues según ellas los más incompetentes no sólo tienden a llegar a conclusiones erróneas y tomar decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello.

Pues bien, en la actualidad estos parámetros vienen como anillo al dedo para catalogar e interpretar muchas de las decisiones y desaciertos de tantos supuestos “especialistas” que nos han llevado a donde estamos parados en política, cultura, economía, etcétera.

No estoy aludiendo a ningún personaje femenino concreto de la cultura local, sino simplemente me atrevo a proponer el ejemplo para diagnosticar a tantos líderes, damas que gracias a la “cuota de género”, desempeñan actividades para las que no fueron preparadas, dirigentes “expertos”, charlatanes y aduladores, asesores políticos que se mueven por dondequiera y padecen este conjunto de signos y síntomas, y de paso recomendarles que alguien se los señale y se los haga ver ya que ellos solos, por si mismos, son incapaces de reconocer que lo padecen.


lonxedaterra@hotmail.com

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