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Miércoles , 20.06.2018 / 22:01 Hoy

Ventana abierta

Homofobia manifiesta II

Gerardo Moscoso Caamaño

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Con motivo de mi colaboración editorial del pasado jueves 1 de Marzo sobre la homofobia manifiesta, recibí un mensaje de un ex compañero de generación donde dice: “Lo que me molesta de los homosexuales es que se vistan de mujeres…mis respetos para ti y los homosexuales que actúan con discreción y no engañan…”

Mi querido amigo, a los gays no nos molesta, por ejemplo, que las mujeres se vistan como hombres.

La homofobia sigue existiendo, los homosexuales somos considerados “normales”, como cualquier persona, sólo si aparentamos ser como “cualquier persona, si actuamos con discreción”. La homofobia, la vergüenza y el aislamiento reinan en la mayor parte del mundo. La clandestinidad, la discriminación y la represión brutal, ¿podrán desaparecer algún día en una sociedad más justa?

Por consiguiente, el gran reto que enfrentamos los homosexuales de ahora es determinar en que nos parecemos y en que diferimos del resto de la sociedad, ¿estás de acuerdo?, porque finalmente, ¿en qué debería consistir la identidad homosexual, cuando los homosexuales hemos dejado de ser los pecadores, criminales y enfermos mentales que durante siglos fuimos a ojos de la sociedad heterosexual? ¿Y qué es lo que nos distingue de los heterosexuales y de las demás minorías que han sido objeto de discriminación?

Lo que nos distingue como comunidad es que no diferimos en nada del resto de la humanidad, salvo en nuestra preferencia erótica. Hay homosexuales negros y blancos, ricos y pobres, católicos, judíos o musulmanes. La homofobia declarada es impedir que la homosexualidad se vuelva “normal” y que los homosexuales podamos vivir con los mismos derechos y obligaciones que cualquier persona. No somos los homosexuales quienes amenazan a la pareja heterosexual, la cual de todos modos está en plena desintegración.

Los homosexuales de hoy formamos una comunidad que se basa ya no en la vergüenza ni el aislamiento, sino en el orgullo y la cooperación. Si los homosexuales nos negamos a ocupar nuestro lugar como pareja, en familia, públicamente, con amigos, sociedad y dentro la política, si perdemos de vista el mundo al que pertenecemos todos, seremos nuevamente rechazados, perseguidos y marginados a contextos muy peligrosos como los que vivieron quienes nos precedieron en la historia.


lonxedaterra@hotmail.com

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