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Domingo , 09.12.2018 / 14:43 Hoy

Ventana abierta

Cuestión de derechos humanos

Gerardo Moscoso Caamaño

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La represión sexual nos afecta a todos, no importa cuál sea la orientación sexual natural de cada cual. Su efecto, en la mayoría de los casos, consiste en crear un área intermedia en el carácter de la persona que altera los impulsos sexuales naturales y positivos que emergen del núcleo psicológico y emocional del individuo y los transforma en impulsos secundarios, dañinos y corrompidos. Los más afectados por esto son los homosexuales cuya sexualidad es prohibida, perseguida y criminalizada por la mayoría heterosexual.

Como resultado muchos homosexuales desarrollan identidades heterosexuales falsas, enfermizas y corrompidas mediante las cuales se hacen un gran daño tanto a sí mismos como a toda la sociedad. Parte de la jerarquía católica mexicana, tan atiborrada de curas pederastas, de acusaciones y denuncias por actos que harían sonrojar al mismísimo Marqués de Sade, ahora pretenden presionar al Gobierno de México, para impedir los matrimonios igualitarios, con argumentos tan insostenibles como estos: “La homosexualidad es una condición adquirida y a veces simplemente una moda. El matrimonio entre personas del mismo sexo promociona la homosexualidad en la sociedad, cuando deberíamos ayudar a las personas homosexuales a superarlo.” y también “La homosexualidad es respetable pero debería reservarse al ámbito privado. Institucionalizarlo es un error.”

La homosexualidad no se puede superar ni se debe intentar siquiera, no es una enfermedad ni una moda, sino una condición natural de las personas que ha existido siempre. Hoy día todas las organizaciones nacionales e internacionales de medicina y psicología asumen que la homosexualidad y la bisexualidad son tan naturales como la heterosexualidad. El matrimonio igualitario no puede promocionar nada que no esté ya en los individuos.

Los derechos que la sociedad asocia a las personas en virtud de formar parte de unidades familiares, son un asunto público y de derechos fundamentales. Hasta ahora las personas tienen acceso a determinados derechos: pensiones, herencias, filiación etc. en virtud de su heterosexualidad, que no es privada, sino que está institucionalizada.

No es cuestión de retrasar la agenda, Señores Diputados, es de congruencia con los compromisos internacionales firmados por el gobierno de México sobre Derechos Humanos.


lonxedaterra@hotmail.com

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