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Martes , 23.10.2018 / 15:51 Hoy

Ventana abierta

¡Aguas, que viene el lobo!

Gerardo Moscoso Caamaño

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La sociedad actual vive a merced del culto al progreso que se impuso durante el Siglo XX. El hombre se dedicó ansiosamente a mejorar las estructuras sociales y al Estado; trabajó con la ilusión de que ese esfuerzo, de por sí, le abriría el camino hacia la felicidad. Pero en el paquete de la acción, evadió una pregunta fundamental: ¿Como transformar y revitalizar al ser humano? Así, pues, su insistencia consciente a favor de la paz, sólo sirvió para causar el resultado opuesto.

Cuando las personas viven deshonestamente, lo primero que experimentan es la inseguridad. La estabilidad se convierte en algo desconocido. Nadie se siente a salvo. Los países y los gobiernos en los que la población vive así, no ofrecen a sus habitantes una auténtica condición de seguridad.

La seguridad legítima y positiva exige que, además de pensar en la salvaguarda del Estado, se considere seriamente en la certidumbre de otorgar alimentos, vestido, salud, educación, techo y trabajo a todos los individuos que lo sustentan.

Un país, con un gobierno narcotizado por la violencia, la codicia y la estupidez, ¿cómo puede tener paz o estabilidad? La pobreza proviene de la avidez y la voracidad de la supremacía empresarial, de la violencia, de la incapacidad para discernir hacia donde nos lleva tanto derramamiento de sangre.

La apretada trenza de resentimientos desenlazada por las fuerzas políticas, azuzadas por los medios de comunicación es tan intensa, que resiste toda resolución. El resultado es un muy peligroso callejón sin salida en el que estamos entrando para las elecciones federales del 2018. La apatía que hoy prevalece en nuestra sociedad es un ejemplo de lo que se podría llamar estúpida resignación. Confundimos tolerancia con transigencia carente de valores, razón por la cual generamos fanatismo. La paciencia inteligente, es el requisito previo para concretar una convivencia pacífica.

No se puede ser amigo del bien sin defender los valores y derechos humanos. Trump recibió anteayer en Nueva York los votos que le hicieron ganar como candidato a presidente de los Estados Unidos. El péndulo de la historia se inclina hacia la derecha extrema. ¡Aguas, que viene el lobo!


lonxedaterra@hotmail.com

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