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Miércoles , 21.11.2018 / 02:42 Hoy

Ventana abierta

A propósito de poesía y poetas

Gerardo Moscoso Caamaño

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Hablar sobre poetas es una tarea incómoda; los poetas son para ser mencionados, referidos, cantados y no para hablar sobre ellos. Aquellos cuya especialidad es la literatura, que aprendieron a sobreponerse a esta incomodidad, mis respetos. En mi caso, me considero un profano, un diletante. No obstante, la voz de los poetas nos compete a todos, no solo a los críticos y eruditos; nos concierne en nuestras vidas privadas y también como ciudadanos.No necesitamos tratar a los poetas comprometidos para sentirnos justificados al hablar de ellos desde un punto de vista político, como ciudadanos ; sin embargo, para una persona no especialista en literatura parece más fácil comprometerse con esta actividad si las actitudes y compromisos políticos han jugado un papel importante en la vida y la obra de un autor como sucedió , solo por mencionar algunos en lengua española, con Pablo Neruda, Nicolás Guillén, León Felipe, César Vallejo, Efraín Huerta, Gloria Fuertes, Jaime Sabines, Pedro Garfias, Luis Cernuda, Octavio Paz, García Lorca , Sor Juana Inés de la Cruz, Rafael Alberti, Mario Benedetti, etcétera.A pesar de la falta de solemnidad, fiabilidad y responsabilidad de los poetas, irrebatiblemente no pueden cometer impunemente cualquier cosa. Sin embargo, a nosotros, sus conciudadanos, puede resultarnos harto complejo saber donde trazar la línea entre una cosa y otra.No hay manera más segura de ponerse en ridículo que la de establecer un código de comportamiento para poetas, a pesar de que varios hombres serios y respetables lo han hecho. Un poeta debe ser juzgado por su poesía, y a pesar de que se le permiten muchas formas, no es verdad que aquellos que alaban el ultraje poseen voces que suenan bien.Lo peor que puede sucederle a un poeta es que deje de ser poeta, pues el único castigo significativo que puede sufrir un bardo, aparte de la muerte, es la pérdida de aquello que a través de la historia ha aparecido como un don divino, que ahora con la economía de mercado, puede dilapidarse en la gran barata de la venta de valores.


lonxedaterra@hotmail.com

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