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Domingo , 16.12.2018 / 10:12 Hoy

Capitolio

Pesadilla incipiente

Gerardo Hernández

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Dos semanas antes de las elecciones presidenciales, Grupo Reforma publicó una investigación sobre la residencia del líder petrolero Carlos Romero Deschamps en la antigua casa Teifaros, en el Fraccionamiento Las Brisas, en la bahía de Acapulco. Guerrero es uno de los estados más atrasados y violentos del país. 


De acuerdo con el último reporte de Medición de Pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 2.3 millones de guerrerenses viven en pobreza y 868 mil en situación extrema, equivalentes al 65.2% de la población.


La propiedad del dirigente obrero está valuada en 6.4 millones de dólares (121 millones de pesos al tipo de cambio actual). En la víspera del reportaje, el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, encabezó un mitin con Romero, en Comalcalco, Tabasco, a quien agradeció haber logrado “que en la peor crisis que hemos atravesado, ni un solo empleo se perdiera en Pemex”.


Romero Deschamps, quien negó en una carta a Reforma la propiedad del lujoso inmueble, ascendió a la jefatura del sindicato de Pemex en 1996, y este año podría reelegirse para un quinto periodo. Es el líder más longevo del gremio, después de Joaquín Hernández Galicia, la Quina, a quien el presidente Carlos Salinas defenestró y puso entre rejas en 1989 por “posesión ilegal de armas de fuego”. 


En realidad, se trató de una represalia por haber apoyado la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas. Ese mismo año, Salinas impuso a Elba Esther Gordillo en la secretaría general del SNTE, en sustitución de Carlos Jongitud Barrios. Gordillo fue encarcelada a principios del gobierno de Peña por los supuestos delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada. Sin embargo, la idea general es que, como en el caso de la Quina, se trató de una venganza política.


La derrota del PRI el 1 de julio la explican gobiernos arrogantes e insensibles y casos como el de los Moreira, los Duarte y los Romero Deschamps. El enfado nacional hizo erupción, convirtió al PRI en cenizas e hizo pagar a Meade por culpas políticas ajenas. Peña y sus acólitos no pueden estar tranquilos. La pesadilla está por empezar. 



gerardo.espacio4@gmail.com

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