• Regístrate
Estás leyendo: Peña en Washington
Comparte esta noticia
Lunes , 18.06.2018 / 10:33 Hoy

Capitolio

Peña en Washington

Gerardo Hernández

Publicidad
Publicidad

El 15 de mayo de 1984, Miguel de la Madrid despertó en Washington con una mala noticia: su nombre aparecía en la columna “Tiovivo” (“Carrusel”) del mítico y temible Jack Anderson (Premio Pulitzer 1972). El látigo de la corrupción política lo acusaba de haber depositado más de ciento sesenta millones de dólares en bancos extranjeros. Ese día, el presidente mexicano se reunió con su homólogo Ronald Reagan, en la Casa Blanca, en obvias condiciones de debilidad política y moral, mientras su anfitrión era el líder más poderoso no solo de su país, sino del mundo.Ese mismo mes, el periodista Manuel Buendía publicó en su columna “Red Privada”, de Excélsior, artículos sobre la relación entre el narcotráfico y políticos de alto nivel. El 30 de mayo, quince días después de la denuncia de Anderson en The Washington Post y en mil diarios más de Estados Unidos, entre los cuales sumaba cuarenta y cinco millones de lectores, Buendía fue asesinado al salir de su despacho de la Ciudad de México. José Antonio Zorrilla, jefe de la Dirección Federal de Seguridad, y Rafael Ávila Moro, agente de la DFS, fueron los rostros visibles del homicidio.Las cosas no terminaron ahí. El 7 de febrero de 1985, el agente de la DEA Enrique Camarena Salazar fue secuestrado por agentes de la propia DFS, por órdenes del cartel de Guadalajara, y torturado hasta morir. Su cadáver se localizó el 5 de marzo en Michoacán. La organización de Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo y Rafael Caro Quintero (liberado el 9 de agosto de 2013 sin haber terminado de purgar una condena de cuarenta años) se vengó así por el operativo de la DEA en el rancho “El Búfalo”, de Chihuahua, donde el Ejército destruyó ocho mil toneladas de mariguana. El caso confirmó la tesis de Buendía sobre la narcopolítica. Sus asesinos también fueron excarcelados antes de cumplir la sentencia original.Treinta y un años después de la tormentosa visita de De la Madrid a Washington, el presidente Peña Nieto se reunirá hoy con Barack Obama en la Casa Blanca. Las condiciones para ambos son de debilidad, pero con la diferencia de que Estados Unidos, a pesar de todo, es la primera potencia mundial. De la fortuna presuntamente extraída por De la Madrid, nada se volvió a saber. Esta vez, no hará falta que el Post aproveche la presencia de Peña para destapar algún escándalo de corrupción, pues de eso ya se encargó la prensa nacional independiente y los principales periódicos y agencias del mundo a partir de la investigación de Aristegui Noticias sobre la “Casa Blanca” de la pareja presidencial, adquirida al Grupo Higa, propiedad del contratista preferido del sexenio, Juan Armando Hinojosa Cantú.Además, está el conflicto de interés que obligó a cancelar la licitación del tren de alta velocidad México-Querétaro, asignado a un consorcio del cual formaba parte el Grupo Higa; la casa del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, comprada al mismo Hinojosa Cantú; la exoneración de Raúl Salinas de Gortari del delito de enriquecimiento ilícito y la devolución de más de doscientos millones de dólares al hermano del ex presidente Carlos Salinas. Por si fuera poco, Ayotzinapa puso en jaque al gobierno de Peña Nieto y exhibió la descomposición y fragilidad del Estado Mexicano. En tres décadas, la situación del país empeoró en todos los órdenes y la institución presidencial entró en su peor crisis. Peña rendirá malas cuentas también en Washington.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.