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Domingo , 19.08.2018 / 01:58 Hoy

Capitolio

Moreirismo de 12 años

Gerardo Hernández

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Nadie ignora que el acalde Miguel Riquelme es el delfín de Rubén Moreira. Ser el primero en la línea sucesoria tiene ventajas: asegura el apoyo del PRI y del gobierno, cuyas estructuras nunca han sido monolíticas por los intereses en juego. El moreirismo es nuevo y a lo sumo durará 12 años, incluso si Riquelme logra ser candidato y gana las elecciones del año próximo.

La mayoría de los cuadros del grupo en el poder se formaron en otras administraciones y tuvieron diferentes jefes. El hecho de que figuras relevantes de los gobiernos de Humberto y Rubén Moreira Valdés —el propio Riquelme— hayan sido operadores de Raúl Sifuentes, secretario de Gobierno en el sexenio de Enrique Martínez, refleja la falta de equipo propio.

Sin embargo, ostentar la marca Moreira también tiene bemoles. Riquelme lo sabe. El mayor es la transferencia de pasivos de doce años de gobierno. En términos económicos, la deuda no aclarada por más de 36 mil millones de pesos; y en materia de violaciones de los derechos humanos y de corrupción, las masacres en Allende y en el penal de Piedras Negras, la presunta venta de protección al cartel de los Zetas en el gobierno de Humberto y el hartazgo social contra la firma.

Rubén Moreira y Miguel Riquelme formaron parte de la LXI Legislatura. Cuando RMV ganó las elecciones para suceder a su hermano, se asumió como “gobernador de La Laguna”. En tal carácter, nombró como secretario de Gobierno a un lagunero: su excompañero de curul. Después le despejó el camino para la alcaldía. El siguiente paso consistió en adelantar la sucesión más de dos años con un delfín indiscutible: el propio Riquelme.

No obstante, el modelo se agotó. En 2005 HMV, con una campaña adelantada y tolerada por Enrique Martínez, se posicionó desde un principio como candidato único. En 2011, Rubén fue postulado a pesar de la sucesión inédita entre hermanos. El moreirismo parecía ser la fuerza dominante del futuro. La caída empezó en 2011 con la renuncia de Humberto a la presidencia del PRI, por la deuda y los escándalos de los últimos años (acusaciones de lavado de dinero, crímenes de lesa humanidad y protección al narcotráfico, las cuales niega de manera sistemática).

Riquelme tiene carrera propia, pero no se ha deslindado de los Moreira, ni lo hará hasta que sea candidato o gobernador. El ánimo de la mayoría es por la alternancia.

gerardo.espacio4@gmail.com

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