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Incertidumbre política

Gerardo Hernández

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El estado se dirige por primera vez a ciegas hacia el cambio de gobierno, pues a menos de dos semanas de concluir la gestión de Rubén Moreira el TEPJF no ha resuelto si revalida los comicios del 4 de junio o los anula. En el primer supuesto, Miguel Riquelme (PRI) tomaría posesión como gobernador el 1 de diciembre; en el segundo, su lugar lo ocuparía un interino nombrado por el Congreso en funciones y se convocaría a elecciones extraordinarias en los próximos 90 días.

El artículo 79 de la Constitución local dice al respecto:

“Si por cualquier motivo, la elección de gobernador del estado no estuviere hecha y declarada el primero de diciembre del año en que debe renovarse el Poder Ejecutivo, o el gobernador electo no se presentare a tomar posesión del cargo en esa fecha, cesará, sin embargo, el gobernador saliente y se encargará del Poder Ejecutivo un gobernador interino, que será designado por el Congreso del Estado, si éste no estuviere reunido, la Diputación Permanente designará un gobernador provisional, procediéndose luego, conforme a lo dispuesto en el artículo anterior”.

Coahuila no registra en sus anales un caso semejante. Desde su debut en la arena electoral en 1929, cuando Nazario Ortiz Garza contendió con Vito Alessio Robles, el PRI había ganado todas las elecciones por amplios márgenes. Lo anterior lo explica el monopolio político ejercido en el estado por casi 90 años, la falta de oposiciones sólidas y la ausencia de órganos independientes (el IEC actúa como satélite del gobierno) y de controles para imposibilitar o castigar el desvío de recursos públicos, la compra de votos, el robo de urnas y el fraude electoral. Tales vicios, en lugar de desaparecer, se han exacerbado.

El triunfo de Miguel Riquelme está en riesgo no solo por haber excedido en 9.2% el tope de gastos de campaña según el dictamen del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobado el 27 de octubre (impugnado por el PRI) y otras irregularidades denunciadas por el PAN y el excandidato independiente Javier Guerrero, sino también por lo apretado de la votación. La diferencia entre Riquelme y el panista Guillermo Anaya bajó a menos del 2% luego de que el TEE anuló 66 casillas en la sesión del 24 de octubre donde confirmó al priista como gobernador electo.


gerardo.espacio4@gmail.com

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