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Viernes , 21.09.2018 / 03:20 Hoy

Capitolio

Fuera Salinas (Carmen)

Gerardo Hernández

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La postulación de Carmen Salinas para diputada plurinominal se leyó en su significado real: un chiste de carpa, una broma del PRI de pésimo gusto. La ciudadanía expresó su malestar a través de las redes sociales y un sector del priismo se tragó el coraje, pues militantes con méritos, cualidades y educación fueron marginados para regalarle una curul a la “Corcholata”, personaje interpretado por la comediante lagunera en una película sobre encueratrices del peor cine mexicano.

Si es tan popular Salinas, ¿por qué no compitió con candidatos de otros partidos para ganarse un lugar en el Congreso? Porque hubiera perdido como Paco Stanley en 1988 cuando, en la cumbre de su carrera, el PRI lo nominó para diputado por una demarcación del Distrito Federal.

Si en México los agravios y los asuntos realmente importantes solo mueven al enojo y al desahogo, mientras en otros países la ciudadanía presiona y obliga a gobiernos y partidos a rectificar, con mayor razón se olvidó el coraje por la candidatura de Salinas.

Como si su presencia en la Cámara baja no degradara el ejercicio parlamentario y fuese un recordatorio cruel de su mediocridad, donde igual caben bufones que ladrones, impostores que embajadores del crimen organizado, la actriz—ya con fuero— insulta a quienes piden su expulsión de Congreso.

La iniciativa de Carlos Portuguez, avalada por más de cien mil usuarios de Internet en un solo día, no es por la pertenencia de Salinas al mundo de la farándula, sino por su ignorancia y desprecio a su tarea de representante popular. Tal representación no existe en realidad, pues nadie votó por ella.

Las injurias y obscenidades de Salinas hacen palidecer al propio Humberto Roque Villanueva, autor de la “Roqueseñal”. El “gesto del dedo medio” o “señal de pito” tiene varias interpretaciones: “jódete”, “vete al carajo”, “chúpala”.

No es que uno se ande con mojigaterías o se rasgue las vestiduras, pero conductas así, de un diputado, son sencillamente inaceptables. Salinas, por su comportamiento, debe renunciar al Congreso o ser apartada de él por quienes tuvieron el desatino de asignarle una curul. Ya está bueno de pasar penas ajenas.

Sin embargo, el PRI necesita bufones para entretener a las galerías.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx

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