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Sábado , 23.06.2018 / 23:33 Hoy

Capitolio

El peso de la prensa

Gerardo Hernández

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Henry Kissinger cuenta en su libro “China” (2012) que el diario preferido de Mao Zedong era The New York Times, del cual el mexicano Carlos Slim es ahora el accionista principal.La referencia me hizo recordar una visita al recién destapado candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, a finales de noviembre de 1993, invitado por el entonces gobernador Eliseo Mendoza. La mayoría de los asistentes, reunidos en una pequeña oficina, eran empresarios de grandes ligas. Con Peña Nieto estuvieran los ahora célebres caseros y contratistas consentidos: Juan Armando Hinojosa Cantú y Roberto San Román Dunne.Colosio, de quien he vuelto a ver una de sus mejores fotografías, en el despacho de Alejandro Gurza, todavía sin la mirada sombría que lo acompañó hasta Lomas Taurinas, tenía desplegados sobre la mesa los principales periódicos de Estados Unidos y de Europa. Su postulación —dijo— había sido bien recibida por la prensa internacional. Dato importante, pues es la que consultan los líderes del mundo, y al candidato le interesaba causar buena impresión desde el principio en los principales centros de poder. Meses después, su asesinato provocó una nueva fuga de capitales.El mayor daño a la imagen y credibilidad del presidente Peña Nieto, por las masacres de Tlatlaya y Ayotzinapa, y los escándalos por la compra de casas a contratistas de su gobierno en el Estado de México y en la presidencia de la República, es justamente el causado en los centros de poder mundial. La portada de “Time”, donde se le proclamaba como “Salvador de México”, ha sido sepultada por el alud de críticas yescándalos denunciados por la prensa internacional. El caso más reciente, la residencia de Peña en el club de golf Gran Reserva de Ixtapa, lo ventiló “The Wall Street Journal”, especializado en economíay negocios.A Colosio le importaba la aprobación de la prensa de Nueva York, Washington,Londres, Berlín, París,Madrid, pues sabía de su influencia política y en los mercados de capitales donde se toman las decisiones que mueven el mundo. Peña Nieto quiso pisar fuerte en los mismos escenarios, pero los escándalos acabaron con su aspiración de ser recordado como estadista, no como un López Portillo o un Salinas de Gortari.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx

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