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Martes , 19.06.2018 / 00:41 Hoy

Capitolio

Contexto ominoso

Gerardo Hernández

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“Esta muerte no debe pasar inadvertida”, aseveró Manlio Fabio Beltrones, coordinador de la fracción parlamentaria del PRI en el Congreso y ex gobernador de Sonora sobre el cual se han tejido mil y una historias, la mayoría truculentas. El mismo día, en Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato presidencial asesinado hace veinte años, declaró ante alumnos de la UDEM que no se dedicará a la política partidista, sino a causas de la sociedad civil. Beltrones se refería al homicidio del diputado federal por Jalisco, Gabriel Gómez Michel, ocurrido el martes; Colosio, a su alejamiento de la arena en la cualmurió su padre.El país está herido y su ánimo abatido. La descomposición aflora por todas partes. Frente a la crispación social, el gobierno responde con retórica. Circunstancias así anticipan cosas malas. No se desean, perosuceden cuando hay tal desazón y desesperanza. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la anarquía empezó también en Jalisco con el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, el 24 de mayo de 1993. Siguió el alzamiento del EZLN en Chiapas, el 1 de enero de 1994;el atentado contra Colosio en Tijuana, el 23 de marzo; el homicidio de José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI, en la Ciudad de México, el 28 de septiembre; y por último, la quiebra financiera, política y moral de México.Mario Ruiz Massieu —hermano de José Francisco, ex cuñado de los Salinas de Gortari— resumió la situación del país en siete palabras: “Los demonios andan sueltos, y han triunfado”. Él mismo fallecería años más tarde en Newark, Nueva Jersey, por una sobredosis de antidepresivos. Purgaba arresto domiciliario. Huyó de México cuando el gobierno del presidente Zedillo lo acusó de proteger al presunto asesino intelectual de su hermano: Raúl Salinas de Gortari, quien para entonces ya estaba preso. Autoridades de Estados Unidos le descubrieron cuentas por cerca de diez millones de dólares en bancos de Texas, producto de sobornos del narcotráfico.El asesinato de figuras políticas, religiosas, empresariales… anticipa males mayores. Gómez Michel, según parece, no tenía problemas con nadie, había sido buen alcalde (de El Grullo, Jalisco) y era apreciado por sus servicios a la comunidad y su labor como pediatra,además de ser un diputado responsable. Justo cuando fue secuestrado se dirigía al aeropuerto de Guadalajara para volar a la Ciudad de México e incorporarse a su tareas legislativas. Antes de él, fueron asesinados el alcalde panista de Ayutla, Manuel Gómez Torres, elmes pasado; y el entonces flamante secretario de Turismo de Jalisco, José de Jesús Gallegos Álvarez, en mayo de 2013. El funcionario, quien al parecer lavaba dinero para “Los Caballeros Templarios”, regresó de Estados Unidos llamado por el gobernador Aristóteles Sandoval. Solo para morir.No solo es en Michoacán, Tamaulipas, Guerrero, Durango, Oaxaca, Estado de México, Sonora y otras entidades donde existen condiciones explosivas, sino en todo el país. Más vale aceptarlo así y emprender acciones para evitar crisis como las de 1994 y años ulteriores. Cuando los espacios políticos se cierran, la economía y el poder se concentra en pocas manos, el gobierno deja de escuchar y la sociedad se desespera, cualquier cosa puede suceder. Es la situación general la que no debe pasar desapercibida para los políticos. El asesinato del diputado Gómez Michel forma parte de un contexto ominoso. El país peligra.


gerardo.espacio4@gmail.com/@espacio4mx

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