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Sábado , 23.06.2018 / 17:38 Hoy

Columna de Gerardo Corrochano

La reforma que no se puede abandonar

Gerardo Corrochano

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Reducir la desigualdad del ingreso es, quizá, el reto más grande para México. Con un ingreso promedio cercano a los 10 mil dólares al año, que más de 45 por ciento de los mexicanos viva en condición de pobreza deja en claro la gran cantidad de recursos concentrada en pocas manos.

De acuerdo con un estudio de Oxfam, el 1 por ciento más rico en México recibe 21 por ciento de los ingresos totales del país. Estas diferencias abismales tienen un efecto negativo en el crecimiento económico de largo plazo, limitan la reducción de la pobreza y propagan el descontento social.

En buena medida, la pobreza y la desigualdad se transmiten entre generaciones por la falta de igualdad de oportunidades para acumular capital humano. Los que tuvieron la fortuna o los recursos para acumular un acervo considerable de dicho capital en su paso por la educación obligatoria tendrán más probabilidades de asistir a la universidad, graduarse, obtener un trabajo en el sector formal e ingresos suficientes para enviar a sus hijos a escuelas que aseguren un buen acervo.

Los que se vieron obligados a asistir a una escuela incapaz de generar aprendizajes abandonarán el sistema educativo antes de concluir el bachillerato, sin el capital humano necesario para insertarse exitosamente en el mercado laboral, condenándose a empleos inestables y de baja remuneración, con lo que tendrán que enviar a sus hijos a escuelas sin las condiciones para garantizar que aprendan lo necesario.

Para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y la desigualdad, es importante garantizar a todos el acceso a una educación de calidad, que genere los aprendizajes, competencias y habilidades para que los ciudadanos puedan ser productivos en el mercado laboral y tener mejores ingresos, entre otros beneficios.

Para generar aprendizajes, el factor más importante es el docente. Sin una buena docencia, insumos educativos como la infraestructura, materiales educativos o computadoras tienen poco o nulo efecto sobre los aprendizajes.

El mejor diseño curricular tendría un efecto limitado sobre los aprendizajes en ausencia de docentes capacitados para aplicarlo. Para abordar el problema de la desigualdad y la pobreza en México es ineludible mejorar la docencia.

Un estudio del Banco Mundial publicado el año pasado muestra que los países que han mejorado la calidad de la docencia lo han hecho a través de la profesionalización de la carrera docente (Bruns y Luque, Profesores excelentes). La profesionalización de la carrera incluye la selección, basada en el mérito, de los candidatos a ingresar a la docencia, seguida de un periodo de inducción y la evaluación de docentes en servicio para identificar las áreas que deben ser reforzadas a través de la formación continua y, por otro lado, reconocer a aquellos con buen desempeño.

La evidencia internacional deja claro que los sistemas educativos que logran los mejores niveles de aprendizajes evalúan a sus docentes. La evaluación es una herramienta poderosa para identificar las áreas que deben ser atendidas por la formación para que ésta sea efectiva.

Shanghái, China, con los primeros lugares en la prueba internacional PISA de la OCDE en 2009 y 2012, tiene un sistema de evaluación sistemática de docentes vinculado a la formación continua, igual que Japón y Singapur, países que ocupan los primeros lugares en niveles de logro de pruebas internacionales. Chile, el país con mejores resultados de aprendizajes en América Latina, evalúa a sus docentes en servicio desde 2003.

Toda la evidencia y buenas prácticas internacionales en materia de mejora de la docencia fueron las bases del diseño del Servicio Profesional Docente de la reforma educativa.

Los cambios que contempla en las reglas de ingreso, formación, promoción y reconocimiento de los docentes, directores y supervisores serían suficientes para hacerla una de las más ambiciosas y complejas del mundo. Pero la reforma no se limita a la profesionalización de la carrera docente.

La implementación del Servicio Profesional Docente se lleva a cabo dentro de una renovación educativa más profunda que incluye el mejoramiento de la infraestructura escolar, el fortalecimiento de la autonomía de la gestión escolar y un nuevo modelo educativo. Por su diseño, alcances y potenciales efectos sobre el bienestar de largo plazo, la reforma educativa de México es una de las más ambiciosas, trascendentales y profundas que se han implementado en el mundo.

Como era de esperarse, su instrumentación ha resultado compleja y llena de retos. Sin embargo, es importante distinguir los principios que rigen su diseño —la profesionalización de la carrera docente— de los desafíos relacionados con su implementación. Mientras la instrumentación debe ser un tema de debate y ajuste continuos, desde la perspectiva del Banco Mundial los principios de la reforma deben ser respetados y excluidos de cualquier negociación ajena a la mejora de los servicios educativos.

La reforma educativa sienta las bases para abordar, con políticas efectivas, la desigualdad y la pobreza en México. Un sistema educativo con docentes que tengan las competencias que garanticen aprendizajes para todos los mexicanos es un paso fundamental en la construcción de un país más equitativo y justo.

*Director para México y Colombia del Banco Mundial

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