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Columna de Gabriel Torres Espinoza

¿Quién protege a la policía?

Gabriel Torres Espinoza

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Ocho policías han sido asesinados en la ZMG durante 2018. Siete en el cumplimiento de sus funciones y uno en su día franco. Recientemente cuatro policías de Guadalajara fueron emboscados y asesinados en el municipio de Tonalá. En Zapopan fueron asesinados dos policías más mientras atendían una denuncia de robo. Hasta ahora hay siete implicados en la ejecución de los dos policías de Zapopan. El Presidente Municipal de Zapopan, Pablo Lemus, alertó sobre uno de los presuntos asesinos que ha sido liberado ¡en 10 veces!, después de haber sido detenido en diversas ocasiones.

Ocurre que cuando hablamos de inseguridad, se piensa de manera intuitiva en la policía. Incluso, las policías gozan de muy baja credibilidad entre la ciudadanía, en buena medida porque se les responsabiliza del clima de impunidad que padecen las ciudades. Los casos recientes de asesinatos de policías a manos de sujetos dedicados a la actividad criminal, nos revelan la verdadera causa del problema, del que en primer término se culpa a los agentes uniformados. El presidente de Zapopan ha puesto el dedo en la llaga. La policía detiene a los criminales, y nuestro sistema de procuración e impartición de (in) justicia, se encarga de regresar a las calles a los criminales, para que luego cobren las vidas de los agentes de la policía.

Esto ocurre, porque cuando la policía hace su trabajo y detiene a los delincuentes, los jueces corruptos que actúan desde el anonimato de un poder judicial absolutamente opaco, encuentran en el derecho los resquicios legales para emitir sentencias injustas y liberar a peligrosos delincuentes, dejándolos libres de los cargos que se les imputaron. Escudados en un debido proceso y siempre aceitados con gratificaciones y sobornos. De forma que, muy apegados a derecho, absuelven de los cargos a toda clase de criminales que regresan a las calles a tomar venganza contra ciudadanos y policías que son padres de familia, hermanos, hijos...

Fueron diez veces las que detuvieron a uno de los sujetos que participaron en el asesinato de los dos policías de Zapopan. Diez veces, también, que nuestro Poder Judicial fétido los liberó para que continuaran causando daño a la sociedad. Esta clase de jueces corruptos no son la excepción, sino la regla de un Poder Judicial absolutamente viciado, que protege, mediante sentencias injustas, al dinero y al poder del crimen organizado. Jueces y magistrados que motivados por el soborno, usan el derecho para resolver sentencias injustas, que dejan en estado de indefensión a las fuerzas de la policía y a la sociedad misma. Jalisco requiere un amparo para la sociedad y para la policía. Necesitamos protección contra un Poder Judicial que hoy se encuentra al servicio interesado –salvo algunas raras excepciones- de criminales, corruptos y delincuentes.

gabtorre@hotmail.com



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