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Martes , 11.12.2018 / 15:06 Hoy

Columna de Gabriel Torres Espinoza

Enrique Alfaro, ¿cabeza de ratón o cola de león?

Gabriel Torres Espinoza

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Hoy inicia el primer gobierno estatal que arriba al poder bajo las siglas del Partido Movimiento Ciudadano. El primero en Jalisco e inédito para México. El capital que posee Enrique Alfaro Ramírez sobrepasa a MC (en donde ya es jefe máximo): influye en una mayoría del PAN, que controla el Comité Estatal; en una parte del PVEM, y en un grupo de priistas que aún no renuncian al PRI, pero que ya se alinearon con quien a partir de hoy será el Gobernador Constitucional de Jalisco. Alfaro ha construido alianzas con casi todos los sectores del estado. Con el PRD, con los grupos empresariales más importantes, con universidades, e incluso con la Iglesia -que no hace mucho se dolía por el ‘sincretismo’-. Es manifiesta su capacidad para integrar los intereses entre grupos de poder. Incluso, antes de asumir formalmente el gobierno, en su calidad de gobernador electo -que como AMLO, ya gobernaba-, logró reunir a diversos sectores para reclamar el ‘respeto al federalismo’. Desde la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres manifestó su inconformidad por las atribuciones pretendidamente otorgadas al Delegado del gobierno federal en Jalisco. Especialmente en materia de seguridad. Lo demandó con el apoyo de un mosaico muy heterogéneo de actores, grupos, instituciones y partidos.

Antes de iniciar su periodo de gobierno ya consiguió un primer y desafiante objetivo: que el poderoso presidente López Obrador acordara con los gobernadores, al seno de la CONAGO, para que los delegados del gobierno federal no encabezaran las mesas o grupos para definir las estrategias en materia de seguridad. Un tema de invasión política de atribuciones que Alfaro planteó, bajo su peculiar estilo firme de comunicar. Con este importante logro -que antes de asumir el poder formal lo coloca entre los gobernadores con mayor liderazgo en el país-, Alfaro arranca el sexenio como un gobernador ‘sin partido’, pero con suficiente músculo político. Uno que se propone influir en todos los partidos y expresiones representadas en Jalisco. Excepto -por ahora- en Morena. Alfaro ya incide en los tres poderes, en todos los municipios de la ZMG, en los órganos constitucionalmente autónomos y en los diversos grupos de Jalisco. La única oposición al gobierno estatal será, por ahora, el partido del Presidente. Eso, mientras resuelve la forma de entenderse con él, bajo la premisa de avanzar en buena parte de su agenda. El estilo de Alfaro es ¡no dejar cabos sueltos!. Alfaro ‘reconoce’ el liderazgo de López Obrador, enfatiza en sus ‘luchas’, asume que es la ‘respuesta’ a una demanda de ‘transformación’ en el gobierno, y deja constancia de la disposición pública para acordar con él. Confirma que el titular del Ejecutivo de Jalisco tiene, como importante propósito, buscar puntos de encuentro con el gobierno de López Obrador, siempre que pueda avanzar en su agenda política en Jalisco, al menos durante los primeros tres años.

La forma en que Alfaro pueda entenderse -o no- con el gobierno federal, marcará la diferencia para su futuro y el de su grupo político. Si se mantiene como cabeza de una oposición ‘federalista’ de gobiernos locales, respecto del poder central, en sí mismo se coloca como un candidato natural a la presidencia -aunque por ahora lo niegue-. Bajo este escenario, el riesgo sería que al gobernar, Alfaro acumulara en Jalisco más desgaste que López Obrador durante los tres primeros años. Es una posibilidad, claro está, debido a la falta de presupuesto y por la inseguridad, al tentativamente encontrarse impedido para responder a sus compromisos con eficacia o como resultado de una confrontación de baja intensidad. Los electores de Jalisco podrían identificarse más del lado del partido del presidente, que de la expresión política alfarista. Caso contrario; si se alinea al Presidente de la República, conseguiría parte de los recursos que busca, pero eso lo colocaría al final de la fila de los gobernadores de partidos con mayor representación política en el País (especialmente del PAN). No obstante, iría contra natura. Alfaro ha obtenido el poder mediante un estilo políticamente incorrecto, desafiante y tenaz. Su mayor virtud es hacerse notar. Es astuto y arrojado. Su ruta indica que ha preferido ser cabeza de ratón... que cola de león.

gabtorre@hotmail.com

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