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Sábado , 22.09.2018 / 07:02 Hoy

Columna de Gabriel Torres Espinoza

En Francia la sorpresa fue, que no hubo sorpresa

Gabriel Torres Espinoza

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En las elecciones presidenciales en Francia, las encuestas reivindicaron su utilidad como estudios estadísticos de aproximación a la realidad. Emmanuel Macron (En Marche! –“¡En Marcha!”-) derrotó, como lo marcaron todos los pronósticos, a Marine Le Pen (Front National -Frente Nacional-). El tema es noticia después de que las encuestas, el año pasado, fallaron en las elecciones de Argentina, en las de España, en el brexit de Reino Unido, en el referéndum de Colombia y en la elección presidencial de Estados Unidos.

Esta vez, observamos unas encuestas más apegadas a la realidad del comportamiento de los votantes. Las segundas vueltas electorales son espacio para capitalizar alianzas, conseguir nuevos adeptos y establecer negociaciones que, efectivamente, puedan ser suscritas por los electores, que por segunda ocasión acuden a las urnas. Una buena parte de ellos, que durante la primera ronda votaron de convicción por algún candidato que ocupó el tercer, cuarto o quinto sitio en las preferencias electorales. Para la segunda vuelta, el voto de estos electores se convierte en lo que se llama el “voto útil”. Es decir, emiten el sufragio a favor del que les resulta menos malo. Así que las elecciones de Francia, ayer, tienen mucho que decirnos de ese conjunto de alianzas y del comportamiento de los electores frente a dos únicas opciones que representaron, por un lado, una derecha recalcitrante, contra un candidato del social-liberalismo (lo que sea que signifique eso) que se declara europeísta, neoliberal y disruptivo.

Macron logró capitalizar para la segunda vuelta aproximadamente el 27 por ciento de cada uno de los candidatos eliminados en la primera vuelta (Hamon 71 por ciento, Melenchon 52 por ciento, Fillon 48 por ciento, Dupont 27 por ciento). Técnicamente, los ex candidatos cedieron parte importante de su electorado para que no llegara Le Pen a la presidencia. No deja de sorprender que ni las mujeres votaron por Le Pen. El 68por ciento del voto femenino se definió con Macron, a la vez, el 62 por ciento de los hombres votaron a Macron.

No obstante, destaca que el segmento que más votó por Le Pen, se encontró entre los 35 a 49 años de edad: la campaña de Le Pen se enfocó en mensajes a este rango del electorado, primordialmente. Con ello consiguió un 43 por ciento de este singular voto. Se podría decir, que fue en este rango de edad donde Le Pen le dio más batalla a Macron. A contra pelo, donde le faltó más a Le Pen, fue en la campaña dedicada a personas de 70 años en adelante, pues sólo capitalizó el 22 por ciento del voto de este segmento, dejando un 78 por ciento del electorado de esta edad a Macron. Otro aspecto a destacar, es que los analistas coinciden en que el mejor manejo de la comunicación política, sin duda, fue el de Macron. Así que, como escribió Ignacio Ramonet, “la primera sorpresa fue... que no hubo sorpresa”...

gabtorre@hotmail.com

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