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Viernes , 14.12.2018 / 18:41 Hoy

Columna de Gabriel Torres Espinoza

Cinismo oscurantista vs. "Sincretismo" artístico

Gabriel Torres Espinoza

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La obra Sincretismo, del artista Ismael Vargas, se encuentra sobre la avenida Federalismo, entre las calles Hospital y Enrique González Martínez. Costó cinco millones 200 mil pesos, de un presupuesto total de 40 millones de pesos que el Ayuntamiento de la capital de Jalisco destinará para la escultura monumental urbana, dentro del programa Arte Público en Guadalajara, donde se proyectan 10 obras con la participación de los artistas Ismael Vargas, Javier Arévalo, Mario Martín del Campo, Dolores Ortiz, José Fors, Pedro Escapa, Jorge Méndez Blake y José Dávila.

El arte monumental urbano es una característica de buena parte de las grandes ciudades del mundo. En el libro México en el mundo de las colecciones de arte, editado por el CONACULTA y la UNAM, se detalla que México forma parte de un puñado de países que configuran “el panorama artístico internacional”. Apunta que “la escultura al aire libre, con rasgos cívicos, históricos o religiosos, es la que ha prevalecido a lo largo de la historia”. El arte escultórico monumental público, “siempre tuvo el patrocinio estatal para obras con marcados rasgos cívicos, históricos-revolucionarios o religiosos”. Así que no tiene nada de peculiar que la escultura monumental sea parte del programa Arte Público en Guadalajara, capital de Jalisco.

Las opiniones enriquecen el propósito del Arte Público Monumental, y naturalmente suelen ser heterogéneas y hasta contradictorias. Sólo el paso del tiempo situará en su justa dimensión a cada escultura. La obra de Ismael Vargas desató mayor controversia, básicamente por la opinión amenazante-insultante del Cardenal Juan Sandoval, sobre Enrique Alfaro: “Ese monumento debe desaparecer de ahí”… “Ay de él si no la escucha”… “Veo como ridículo que se sienta mecenas”… “A él no le da el talento para creerse un mecenas de arte”, entre otras perlas (Mural/ 19/08/2017).

Ahora bien, en cuanto al sincretismo cultural, este ocurre cuando varios pueblos entran en contacto y sus tradiciones y religiones se mezclan. Es el resultado de la conciliación de doctrinas y dogmas diferentes. El sincretismo en una obra de arte, integra la fusión de factores disímbolos que llegan a carecer de un significado coherente. Es el propósito del artista por conciliar doctrinas o dogmas diferentes. Intenta armonizar corrientes de pensamiento o ideas opuestas, plasmadas -en este caso- en una estupenda obra monumental de nueve metros de altura, en placa de acero, con una base de dos metros de concreto, de excelente manufactura. La amenaza debe tomarse de quien viene (el promotor del ‘sincretismo’ en el Santuario de los Mártires). No podríamos esperar nada diferente de quien se acostumbró, ilegalmente, a cogobernar Jalisco. Guadalajara decidió apostar a la cultura, a sus artistas, al invertir en arte monumental urbano. Una decisión inteligente.

gabtorre@hotmail.com

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