• Regístrate
Estás leyendo: Familias fallidas
Comparte esta noticia

Familias fallidas

Publicidad
Publicidad

El último caso de bullying exhibido en medios de comunicación y redes sociales, donde de manera cobarde y salvaje dos chicas de secundaria golpean a una compañera, es solo la punta del iceberg. El salvajismo y la cobardía generalizados de los agresores, ha crecido a la par de la indiferencia y la complicidad de los testigos. El fracaso en la tarea educativa de los padres, acompaña a la ineptitud de los docentes y directores que minimizan el problema y promueven la impunidad.

Entre leyes obsoletas y absurdas, se releva a los padres de la pena que deberían de purgar por las atrocidades cometidas por sus hijos. Bajo la falsa tesis de que un adolescente no es consciente de la gravedad de sus delitos, se le exonera y se fabrica con ello a otro futuro criminal.

Alguien debió informarles a nuestros señores legisladores, que a los trece años o antes, un individuo promedio es perfectamente consciente del alcance y consecuencias de sus actos. No necesita esperar a los 18. Dos factores sociales se asocian al incremento desmesurado de la violencia: el abandono del padre y el grave descuido educativo de la madre.

El bullying es problema añejo; pero la gravedad del mismo, que hoy provoca incluso asesinatos y suicidios, es directamente proporcional al incremento de la disfuncionalidad y la ruptura familiar. La figura del padre ausente, está profundamente asociada a chicos que crecen con un carácter pusilánime; psicológicamente derrotados e incapaces de defenderse, incluso siendo físicamente superiores a sus agresores.

El abandono del rol educativo de la madre, y su sistema de crianza permisivo e hípertolerante, ha gestado autenticas monstruos egoístas y despiadados. Víctimas y verdugos.

Pero las equivocaciones del sistema educativo familiar no paran ahí; en la escena del bullying, hay tres personajes: el agresor, con su vergonzosa cobardía. La víctima, con su carácter permisivo y sus miedos extremos. Pero el más vergonzoso es el personaje del testigo. Quienes presencian el bullying, aquellos que se dicen “buenos”, por no participar directamente, son además de cómplices y cobardes, hipócritas. La inacción y silencio, tan detestables como la cobardía y el abuso.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.